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Emanuela Orlandi, la histórica desaparecida del Vaticano / Vaticanerías/ Eduardo Lliteras

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Emanuela en imagen de archivo hace más de 30 años
7 pm del 22 de junio de 1983. El calor del verano comienza a calar. Y las sombras a conquistar la Ciudad Eterna. A espaldas de la Iglesia di Sant’Apollinare en Roma, desaparece, sin dejar rastro, la joven adolescente, Emanuela Orlandi. Es apenas una niña de 15 años y medio. Y se esfuma en su trayecto diario a su clase de música. Para siempre, al menos hasta ahora.
 
El misterio de su desaparición perseguirá a tres Papas a lo largo de 30 años porque Emanuela era ciudadana del Vaticano. Y vivía en la exclusiva Ciudad del Vaticano.
 
En efecto. Su padre, Ercole Orlandi, se desempeñaba en la Prefectura de la Casa Pontificia y vivía dentro de los muros de la Santa Sede al igual que su madre María y sus hermanas, Natalina y María Cristina y su hermano Pietro. Los Orlandi eran habitantes del Vaticano desde el lejano 1924, cuando el padre de Ercole y abuelo de Emanuela, fue contratado durante el pontificado de Pío XI y se le permitió vivir junto con su familia dentro de los vigilados muros del Estado religioso, celosos guardianes de secretos indecibles e historias oscuras.
 
La desaparición de Emanuela Orlandi tuvo lugar en una época caracterizada por las tensiones y espionaje entre los dos bloques que se contendían el dominio planetario: los Estados Unidos y la ex Unión Soviética. El Vaticano era el centro de conjuras y de espías, por lo que durante décadas se especuló que la desaparición de la joven podría haber estado vinculada a ese ambiente internacional y a algún servicio secreto del Este de Europa, como la alemana Stasi y la misma KGB.
 
Sin embargo, con el pasar de los años, otras espeluznantes teorías han sido publicadas sin cesar en Italia. Una de las teorías más trágicas, y fundada en las declaraciones del exorcista oficial del Vaticano, Gabriele Amorth, afirma que Emanuela cayó en una red de pederastas de altos vuelos: “Nunca he creído en la pista internacional, tengo motivos para creer que se trató de un caso de explotación sexual con el consiguiente homicidio poco después de su desaparición y ocultamiento del cadáver”.
 
EI jefe de los exorcistas del Vaticano –y gran amigo de Benedicto XVI- lo reveló en una entrevista con el periódico italiano La Stampa.
 
Según ésta versión, la jovencita habría caído en una red que involucraba, inclusive, a monseñores del Vaticano y diplomáticos extranjeros acreditados ante la Santa Sede.
 
Hablamos de orgías con droga y sexo. La jovencita, según esta versión (fundada en otros casos de muchachas asesinadas en Roma en la época) habría sido víctima de una red que se movía en las altas esferas del mundo político, religioso y diplomático de la Ciudad Eterna.
 
El exorcista, con quien pudimos hablar en alguna ocasión en Roma, citaba a presuntos testigos como monseñor Simeone Duca, archivista de la Santa Sede, quien habló, precisamente, de las fiestas salvajes y de un reclutador de jovencitas, un presunto gendarme del Vaticano.
 
El tema ha vuelto a la actualidad porque el mismo día en que el Papa jesuita inició su pontificado, el hermano de Emanuela, Pietro Orlandi, pudo acercarse a Francesco y le pidió aclarar, de una vez por todas, la desaparición de su hermana. Dicha versión fue publicada por diversos medios italianos, los que aseguraron que el Papa habría sido receptivo a la petición de los Orlandi.
 
Sin embargo, dos meses después, como señala el vaticanista romano, Francesco Peloso, resulta que el Papa le habría dicho a Pietro Orlandi que Emanuela “está en el cielo”. Es decir, que está muerta. Esta afirmación podría ser la última palabra sobre el caso por parte del Vaticano después de que durante décadas se ha especulado respecto al triste destino de la joven. Versiones sobre una vida oculta en algún otro país y bajo otra identidad, no han cesado, así como presuntos avistamientos de la que hoy sería una mujer adulta.
 
Sin embargo, no es de excluirse que las declaraciones de Gabriele Amorth sean el enésimo intento por despistar respecto a la verdad sobre la desaparición de Emanuela a espaldas de la iglesia de di Sant’Apollinare. En dicha iglesia, curiosa y precisamente, fue enterrado el líder de la peligrosa Banda della Magliana (organización mafiosa romana) Enrico De Pedis. Dato sorprendente si consideramos que estamos hablando de uno de los delincuentes de mayor pedigrí de la mafia romana de las últimas décadas.
 
Se sabe que el mafioso Enrico De Pedis terminó enterrado en la iglesia de Sant´Apollinare, con el beneplácito del Vaticano y ante la estupefacción de algunos que recuerdan que el secuestro de la joven fue atribuido también, a la Banda della Magliana. Dicha organización criminal, según esta versión, pretendió de esa manera chantajear a la Santa Sede para obtener la restitución de una enorme deuda contraída por el Estado religioso con la Banda. El problema es que una cuantiosa suma de dinero de la Banda habría ido a parar a manos del Sindicato polaco Solidarnosc durante el pontificado de Juan Pablo II y habría sido clave para financiar a Lech Walesa, como recuerda Francesco Peloso, quien cita versiones destapadas a raíz del crack del Banco Ambrosiano y del asesinato en Londres del Banquero de Dios, Roberto Calvi.
 
Sobre la desaparición de Emanuela se han escrito numerosos libros y más teorías. Por ejemplo, en 1995 el diario romano “Il Messaggero” publicó un artículo en el que afirmaba que Emanuela tenía un hijo de 5 años, y que el menor había sido procreado por un monseñor del Vaticano.
 
No cabe duda de que la familia Orlandi ha sufrido todo tipo de sobre saltos y vejaciones a lo largo de los últimos 30 años. Desde especulaciones en torno a vínculos de sangre con algún Papa y Paul Marcinkus, el ex banquero del Vaticano (quien sería el padre de Emanuela, según algunos), hasta llamadas, cartas y mensajes de una miríada de personajes, mitómanos, defraudadores, médiums y demás chacales a la búsqueda de notoriedad o simplemente de dinero.
 
Pero la verdad seguramente sólo la sabe el Vaticano y muy posiblemente ahora el flamante nuevo Papa. Mientras tanto, como señala Francesco Peloso, el próximo sábado 22 de junio se llevará a cabo una marcha de la plaza de Sant’Apollinare a San Pedro, para recordar a Emanuela.
 
“Falta ver si el dossier Orlandi está entre aquellos a los que el Papa Francesco podrá meter mano próximamente o si el caso está destinado a permanecer como uno de los misterios irresueltos de nuestra historia italiana” y del Vaticano. Estaremos a ver.
 

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