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Se roban al Niño y vetan a la película Éxodo; no más sangre, dice la CEM / Vaticanerías / Eduardo Lliteras Sentíes

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El asalto de Iana Aleksandrovna Azhdanova no es el primero. Ni mucho menos. Ya son al menos cuatro las irrupciones de militantes de Femen en el Vaticano, recientemente. Pero hay muchas más. Foto: Archivo

Una mujer se encuentra encarcelada en el Vaticano. Se trata de Iana Aleksandrovna Azhdanova, quien el día de Navidad robó, desnuda del ombligo para arriba, el Niño Jesús colocado en el tradicional pesebre y Nacimiento en plaza de San Pedro.

Iana Aleksandrovna Azhdanova es militante de la organización feminista ucraniana Femen, pero ahora está tras las rejas en la Santa Sede, por “haber ofendido los sentimientos religiosos de innumerables personas”, según dijo el padre Lombardi, portavoz del Estado religioso.

El asalto de Iana Aleksandrovna Azhdanova no es el primero. Ni mucho menos. Ya son al menos cuatro las irrupciones de militantes de Femen en el Vaticano, recientemente. Pero hay más, muchas más. Todas, obviamente, con los senos al aire, para que nos entendamos.

Debo decir que esto a mí no me sorprende, ya que Femen viene realizado ese tipo de demostraciones en los últimos años en diversos ámbitos de la política europea. En cambio, lo que sí me llamó la atención fue que los medios italianos, y por consiguiente mexicanos, omitieron reportar que la mujer llevaba escrito en el pecho la frase: “God is woman”, “Dios es mujer”. Además, la militante de Femen lo gritó, repetidamente, en plena plaza de San Pedro, como consignan los vídeos del acontecimiento, mientras corría con la figura en cerámica del Niño Jesús en sus manos hasta que la detuvo la gendarmería del Vaticano.

Al parecer a algunos medios les ofende, más que la desnudez de la mujer, la frase revolucionaria: “Dios es mujer”. Por ejemplo, el vaticanista del diario italiano Il Fatto Quotidiano en su nota escribió que “la mujer había gritado frases contra la religión”. Algo totalmente falso. Lo único que dijo la mujer es que “Dios es mujer”. No creo que eso sea una ofensa salvo en las mentalidades machistas para las cuales Dios debe tener barba y genitales masculinos, tal y como aparece en la Capilla Sixtina, por cierto.

En fin, todo indica que el Vaticano pretende dar un escarmiento a las militantes de Femen por sus reiteradas irrupciones, en pelotas, en el Vaticano.

Y ya que estamos en las jamás concluidas disquisiciones sobre el sexo de los ángeles, cabe mencionar que tanto Egipto como Marruecos decidieron vetar el film “Éxodo” del director Ridley Scott.

El film, como se sabe, narra la versión bíblica de la fuga de Moisés de Egipto así como la presunta apertura del mar Rojo. Para no alargarnos comento que en el caso de Marruecos se vetó su presentación en salas porque la película pretende “representar a Dios”.

Y en efecto, en el film hay una escena en la que un niño ofrece una revelación a Moisés, el barbudo, como si se tratara de Dios hablándole al profeta de los Mandamientos.

Y bueno, además de esa polémica, la película ha sido tildada de racista porque los actores negros interpretaron los papeles de ladrones y esclavos, sobre todo, mientras que el papel de Moisés y de los faraones fueron interpretados por actores blancos.

Por último, en Egipto la vetaron con el argumento de que presenta “imprecisiones históricas”. Es decir, atribuye la división de las aguas del mar Rojo a un terremoto (y no a la mano de Alá, Jehová o Dios, como se prefiera).

Pero hay más. El ministro de cultura de Egipto habló de “film sionista por excelencia ya que presenta a Moisés y a los judíos como los constructores de las pirámides, lo que contradice la realidad histórica de los hechos”. De todas maneras la película ya circula en versión pirata y subtitulada, en dichos países. Inutilidad de las prohibiciones.

Por último, cabe señalar que el mismo Papa condenó el asesinato del padre Gregorio López Gorostieta, ultimado de un balazo en la cabeza tras ser “levantado” en Guerrero. La Conferencia Episcopal Mexicana grita: “¡Basta ya! No queremos más sangre. No queremos más muertes. No queremos más desparecidos” en el país más peligroso para ejercer el sacerdocio en el continente americano.