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No más sangre, exige la Iglesia Católica en México / Vaticanerías / Eduardo Lliteras Sentíes

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México se ha convertido en el país más peligroso del continente americano para ejercer el ministerio sacerdotal Foto: Archivo, el Papa con Raúl Castro

Eduardo Lliteras Sentíes.- La Conferencia Episcopal Mexicana (CEM) dio a conocer el mensaje enviado por el Papa Francisco a monseñor Maximino Martínez Miranda, obispo de Ciudad Altamirano, por el brutal asesinato del padre Gregorio López Gorostieta quien fue secuestrado y muerto asfixiado, según la nueva versión de las autoridades de ese Estado, las que tras primero afirmaron que había muerto con el tiro de gracia en el cráneo. Se sabe que el padre López Gorostieta había convocado a marchar por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y posteriormente fue secuestrado por hombres armados en el mismo seminario de Ciudad Altamirano, los que irrumpieron y se lo llevaron sin que nadie pudiera o hiciera algo por impedirlo.

En el comunicado dado a conocer por la CEM, fechado en la Ciudad del Vaticano, el Papa dijo estar “profundamente apenado al recibir la triste noticia del asesinato del padre Gregorio López Gorostieta”. Asimismo expresó su más sentido pésame al clero, a las comunidades religiosas y fieles de esa amada diócesis. También dijo el Papa que el padre Gregorio fue “víctima de una injustificable violencia”. Subrayo, “injustificable violencia”.

En otro comunicado emitido el mismo día del asesinato del padre Goyo, la Conferencia Episcopal Mexicana dijo:   “Haciéndonos eco del sentir de muchos mexicanos, repetimos: ¡Basta ya! No queremos más sangre. No queremos más muertes. No queremos más desparecidos. Exigimos a las autoridades el esclarecimiento de éste y de los demás crímenes que han provocado dolor en tantos hogares de nuestra patria, y que se castigue conforme a derecho a los culpables”.

La reacción del clero mexicano, y en particular de las jerarquías, se origina en las agresiones que están padeciendo. Es decir, han alzado la voz tras muchos años de aplaudir a los Gobiernos en turno, a sus reformas y estrategias de “seguridad”. Pero ahora, que comienzan a pagar el costo, como el resto de la población, de la violencia que se ha sembrado en el país a través del llamado Plan Mérida, gritan “Basta ya”. Legítimamente, por cierto.

De hecho, según nota dada a conocer por agencias católicas internacionales, México se ha convertido en el país más peligroso del continente americano para ejercer el ministerio sacerdotal. Así lo dice el Centro Católico Multimedia (CCM), que pertenece a la Conferencia Episcopal Mexicana, y que acaba de publicar su informe anual de 2014, que enumera a los sacerdotes, religiosos y laicos mexicanos que han perdido la vida en México, cuyo número no para de aumentar.

El informe presenta “la lista de los agentes pastorales que han muerto de forma violenta en México desde 1990 hasta 2014: 1 Cardenal, 34 sacerdotes, 1 diácono, 3 religiosos, 5 laicos y 1 periodista católica. También registra un aumento de estos casos durante la administración del último gobierno de Enrique Peña Nieto”. Así lo dice, literalmente.

Y añade: “Sólo en 2014 se cometieron 3 asesinatos de sacerdotes, y un ataque contra un laico que acompañaba a un sacerdote. Este último sobrevivió a un tiroteo, tras un intento de secuestro fallido. En los últimos 12 meses, dos sacerdotes de la Archidiócesis de Acapulco, Guerrero, han pagado con su vida el secuestro por parte de grupos violentos. Otro sacerdote de la Diócesis de Atlacomulco, Estado de México, fue asesinado durante un robo perpetrado en la iglesia de la que era párroco (CE)”.

A esa lista, ahora hay que agregar el asesinato del padre Gregorio López Gorostieta.