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Insisten en denunciar numerosas irregularidades en la UTM en cartas a la redacción

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La encargada de distribuir los dineros en la Universidad la contadora Sheila Aguilar, quien es fundadora de la UTM, insiste en bloquear pagos a los profesores 

Cartas a la Redacción.- En mayo se cumplieron 17 años de la Universidad Tecnológica Metropolitana, celebramos y reconocemos a los que con dedicación han permanecido y aguantado los obstáculos, principalmente de los últimos cinco años. Es verdad que ha crecido esta institución, para bien y para mal; la mayoría de los medios hablan de lo primero, así que no nos detendremos en eso. Lo malo no se publica y además se sienten ofendidos y asustados porque algunos se atrevieron a decir lo que nadie quiere escuchar.

 

Dijo el encargado de la rectoría, el contador Rodrigo Cejudo Valencia, que este tipo de publicaciones lastiman a la universidad, es impresionante que se exprese así, o sea que la culpa es de quien lo dice no de quienes realizan malas acciones y toman malas decisiones; lo correcto sería que no hubiera necesidad de reclamar o denunciar nada, así no habría que publicar.

 

Es muy lamentable darse cuenta como el encargado de la Rectoría el contador Cejudo se ha dejado manipular cual títere, por mentes perversas y maquiavélicas que sólo buscan su beneficio. Hablamos de verdades a medias que le cuentan, versiones únicas que acepta y cree, dejando a las víctimas sin la posibilidad de ser escuchados.    

 

Acaso quiere ocultar las irregularidades cometidas por su “magnifico” equipo de directivos, como por ejemplo como el que actualmente ocurre en la División Industrial donde se está impartiendo la carrera de Procesos Industriales, área Plásticos; cuando este plan de estudios se cerró el año pasado ante la Coordinación General de Universidades Tecnológicas. Los ocho estudiantes que cursan esta carrera están siendo engañados por el director Carlos Morcillo Herrera, quien por capricho abrió nuevamente esta carrera sin la autorización de ninguna autoridad, provocando que los estudiantes corran el riesgo que al finalizar sus estudios no se les entreguen sus títulos, ya que esta carrera actualmente no tiene registro.

Hay que recordar que la Universidad tiene un gran pendiente con los alumnos egresados a quienes no les han entregado sus títulos de ingeniería desde la primera generación. Les dan información que les entregaron desde su egreso, dejándolos con la misma incertidumbre de cuándo llegará el documento que los acredita como Ingenieros.

 

 Una práctica muy común en la División Industrial es cambiar los contenidos de los planes de estudio. Hay de prácticas a prácticas y una de ellas es ofrecer al alumno infinidad de opciones para aprobar una asignatura, cuando sus alternativa son: ordinarios, un recuperativo y cuando mucho un especial. Aquí pueden aprobar, ya que tiene la instrucción del director de aprobar a los alumnos, firmando un documento donde se solicita un cambio de calificación del alumno, en el que destaca que el profesor se equivocó, todo esto con tal de mantener la matrícula y cabe resaltar que aquí está involucrado Control Escolar, ya que lo permiten.    

 

En la Universidad todos los procesos académicos, administrativos, de prestaciones para los trabajadores están sufriendo omisiones, por ejemplo ¿Qué hay con el adeudo que tiene la Universidad con el ISSTEY? Cada quincena se descuenta a los empleados la cuota correspondiente, sin embargo cuando algún profesor de tiempo completo o administrativo acude al ISSTEY para algún trámite, se les informa que no tienen derecho a las prestaciones que ahí se otorgan, porque la Universidad debe millones de pesos a esa institución. ¿Dónde está quedando el dinero que nos descuentan?.

 

En lo académico siguen las prácticas de terrorismo hacia los profesores que no son de la preferencia de los directivos que en realidad son la mayoría; los profesores que desean desarrollar proyectos que benefician a la sociedad, a la investigación y a la propia Universidad son totalmente bloqueados para realizar dichas labores, siempre con algún pretexto que no justifica dicha negativa. ¿creen que un profesor que ha dedicado su tiempo y muchas veces sus propios recursos para prepararse, deba aguantar estas situaciones de humillación, como si se les estuviera haciendo un favor?

 

La psicosis que se genera en la División de Administración es latente, dado que los profesores son perseguidos hasta en sus tiempos libres, ha detonado que su personal tome la decisión de retirarse, sin importar los años que lleven laborando y renunciado a sus derechos laborales.

En la división mencionada está prohibido socializar hasta en las horas de descanso, la directora Rebeca Peniche junto con su grupo élite de coordinadores se encargan de la vigilancia al grado de acosar la privacidad de sus profesores.

 

La problemática que prevalece en la UTM se debe a que sus directores o son tiranos o son ignorantes, que se deja manipular por el matrimonio Morcillo Peniche. Nos referimos al director Miguel Perera Pacheco quien lleva 3 años en la Universidad y hasta el día de hoy no ha entendido o no se quiere dar a la tarea de hacerlo; cómo es el sistema educativo, este directivo está en permanente “cacería de brujas”, a través de su grupo élite (profesores que temen ser despedidos) y monitoreando los correos institucionales, lo cual es un delito, pero entendemos que no lo sabe.

 

Pero no sólo en lo académico se tienen atrasos, no conformes con tener que aguantar las actitudes de sus Directores, el personal se enfrenta a la falta de suministro de material para trabajar. Desde que inicia el cuatrimestre se pide una requisición que se supone cubre todo el cuatrimestre, en ella se puede solicitar desde hojas hasta la más especializada de las piezas para una máquina, ¿Qué te dan? Nada. Afectando no sólo el trabajo académico, sino el administrativo de toda la Universidad.

Sin embargo se observa que mucho del recurso se utiliza para actividades irrelevantes para la labor que nos compete.

 

La encargada de distribuir los dineros en la Universidad la contadora Sheila Aguilar, quien es fundadora de la UTM, insiste en bloquear pagos a los profesores que ya cuentan con becas o apoyos federales, cuando ese dinero ya fue autorizado, lamentablemente está rodeada de personas que desconocen los procesos y obstaculizan las entregas a tiempo, generando atrasos en muchos proyectos y compra de insumos indispensables para la continuidad de las actividades. 

 

Todas las irregularidades están afectando a la certificación que ya habíamos obtenido en el sistema de gestión de la calidad, el cual ha sufrido un abandono y falta de seguimiento, ya que muchos de los involucrados se niegan a los procesos establecidos por esta norma y ni que hablar del buzón de quejas y sugerencia el cual fue eliminado desde hace tres años.    

 

De un tiempo a la fecha vemos empleados de nuevo ingreso en la Universidad  y ahora resulta que todos se conocen, que todos emigraron de la misma dependencia, la Secretaria de Desarrollo Social (SEDESOL), ¿Qué sucedió en esa dependencia que despidieron a tantos? Y ¿qué sucede en la nuestra que pese a que supuestamente no hay dinero se sigue contratando personal?

 

Hace 2 meses emitimos una publicación la cual contó con muchos lectores, ya que nada de lo expresado es mentira, como han afirmado los directores en sus reuniones y en las juntas que han tenido con el personal, calificándolo de “periódicazo ”. La situación sigue igual, seguimos sin autoridad, seguimos en estado de sitio en toque de queda. 

   

Quienes escribimos estas palabras sabemos que está fuera de nuestro alcance revertir lo malo que se ha hecho, sólo se busca que nos permitan trabajar con las mismas oportunidades para todos, por el bien de nuestros estudiantes y de la universidad.

 

Urge que el gobernador Rolando Zapata  y el secretario de educación superior Dr. Raúl Godoy nos escuchen y asignen a un rector que ponga orden y trabaje por el bienestar de la universidad, que se ocupe de sanar el daño académico que le han hecho a nuestra institución, ya es tiempo de cambiar, dejen la política a un lado y trabajen por la gente, pongan directores que sean capaces de comprometerse con la educación y la formación de los jóvenes matriculados.