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Cholul, la inseguridad vial y la sordera de la SSP por Eduardo Lliteras Sentíes

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La misma comisaría, como señalé, padece problemas muy severos de inseguridad vial. La policía vial, necesita profesionalizarse

El comisario de Cholul acumula al menos 20 oficios solicitando topes para reducir la velocidad en diversas calles de la comisaría de Mérida, cada día más conflictiva y peligrosa. Los oficios, los que deben seguir un laberíntico curso a través de dependencias municipales y estatales, no han tenido respuesta de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), la que es en última instancia, la que debe autorizar su construcción. Hablamos de dos años de solicitar que se construyan topes, pasos peatonales, se instalen semáforos, se repare la ciclovía que conecta a la comisaría con el periférico, se tapen baches y repavimente la vieja carretera a Cholul (en deplorable y peligrosísimo estado), se instalen señales de tráfico. Y nada. Esto, por no hablar de las solicitudes realizadas por los anteriores comisarios de Cholul. Es decir, hablamos de inacabable sordera de las autoridades, particularmente de la SSP y de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Por ejemplo. En el crucero entre las comisarías de Cholul y Sitpach, tras varios muertos, heridos y numerosos accidentes, así como tras el cierre en al menos tres ocasiones de la carretera a Conkal por parte de los ciudadanos hartos de la inseguridad, la Secretaría de Seguridad Pública decidió instalar un semáforo, que no funciona. Tiene al menos dos meses que lo instaló pero únicamente parpadea. El riesgo de muerte para peatones, escolares, ciclistas, mototaxis, es permanente. Pero a ninguna autoridad parece importarle.

La misma comisaría, como señalé, padece problemas muy severos de inseguridad vial. La llegada de nuevos habitantes, la mayoría con autos, muchas veces de grandes dimensiones, ha provocado no sólo la saturación de las vialidades en las horas pico, sino el aumento de accidentes, inclusive mortales en Cholul.

El riesgo de muerte para los niños, para los escolares cuando salen de clases, para madres y padres de familia que circulan en bicicleta, a pie o en mototaxi, es cotidiano. Pero las autoridades, no ven ni oyen. Mientras tanto, se autorizan más casas, nuevos fraccionamientos dentro de Cholul.

Eso sí. Cuando tras más de un año de solicitar un tope al comisario de la comisaría de Cholul, éste me dio el permiso de hacerlo, instalando conos naranja en la calle 21, llegó la policía estatal, y me dijo que debía quitarlo de inmediato, o me llevarían detenido.

Yo estaba en el entendido de que el comisario había hecho el trámite. Claro, no contaba con que un influyente a bordo de una camioneta blindada blanca, intentó pasar frente a mi casa cuando estábamos construyendo el tope. Enardecido por no poder pasar a toda velocidad, gritó de leperadas a los obreros y se marchó, para después hacer el reporte a la SSP.

Y entonces la magia se hizo. Una patrulla de la policía apareció de inmediato para exigir que quitáramos el peligroso tope que amenazaba a la comunidad de los conductores de Fórmula 1 que circulan por la comisaría sin que nadie les diga ni pío.

La amenaza del comandante a cargo fue que me llevarían arrestado por destruir las vías de comunicación, ante mi negativa a quitarlo. Claro, si vemos la calle en la que vivo, llena de baches y destruida desde  hace como 10 años cuando se introdujo el agua potable, pues el argumento de que había destruido la vialidad, llamaba a risa loca.

Al final, todo se solucionó quitando el tope sin mayor discusión ni problemas. En la calle, reinan los conductores y la inseguridad vial.

Éste es sólo un ejemplo. Hay muchos más. Ya que en toda la ciudad se padece la misma problemática mientras la SSP sufre de burocratismo ancestral y sordera consuetudinaria a pesar de que se habla del llamado Escudo Yucatán y de la supuesta cercanía de la policía con los ciudadanos. Al menos en mi caso, jamás había visto por la calle en la que vivo al comandante que se apareció para aplicar la ley. Faltaba más.

Conocidos nos comentan de problemática semejante en numerosas zonas de Mérida. Consecuencia del crecimiento de la ciudad y del parque vehicular que nos está llevando al desastre y pérdida no sólo de calidad de vida, sino de convivencia pacífica.

Vecinos exasperados por el exceso de velocidad de otras personas con mucha prisa piden topes o los instalan. Y la SSP llega para exigir que se quiten, pero sus patrulleros no pueden controlar la velocidad de los autos en la ciudad. Esa es la realidad. Como la otra es el número creciente de muertos en Mérida, de ciclistas atropellados, de motociclistas muertos. Los accidentes mortales en la ciudad no paran de escalar, pero no hay soluciones por parte de la autoridad ante la falta de colaboración de muchos ciudadanos.

Pero eso sí, un tope, en la comisaría de Cholul, es un grave delito que perseguir mientras permanecen impunes quienes arrojaron ácido en las calles de Mérida dañando, gravemente, vialidades nuevas, recién pavimentadas. Esa es la manera de entender la justicia en el Estado. Están advertidos.

 

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