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Ecología

Declaración de Maní 2017

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Hacemos un llamado a las autoridades del estado y de nuestros municipios para que dejen de promover agrotóxicos. Exigimos al gobierno, en sus diversos niveles, cumpla con su responsabilidad de vigilar la calidad de las obras de construcción

Redacción / Publicado originalmente por Padre Raúl Lugo del Grupo Indignación.- Nos reunimos en el pueblo de Maní, el “tuch” de esta tierra maya, representantes campesinos y campesinas de: Valladolid, Tekom, Tixcacalcupul, San José Montecristo, San Isidro, Tabi, Maní, Mama, Dzemucut, Ek Balam, Teabo, Mayapán, Peto, Mérida y Chunhuhub (Q. Roo), junto con personal de las instituciones UADY, UACH, XEPET y Heifer, para la celebración del Día del Campesino y la Campesina 2017, en la sede de la Escuela de Agricultura Ecológica U Yits Ka’an. Los últimos eventos que han sacudido una gran parte del territorio nacional, afectando más severamente a las comunidades rurales, nos confirma que estamos ante una grave crisis climática, cuyos efectos son cada vez más notorios. Son muchos los problemas que nos aquejan y nos ponen alerta. Por eso

DENUNCIAMOS

  • La deforestación, especialmente para el establecimiento de la ganadería y los monocultivos mecanizados. Nos duele la tala de árboles, que nos quita sombra y vida, fertilidad y lluvia, solamente para favorecer las ganancias de unos pocos. Se destruye el monte para poner en marcha monocultivos que ven la producción no como sustento de vida, sino como mercancía.
  • Como consecuencia de la deforestación y el cambio climático, son cada vez más largas las secas. En algunas partes la sequía ha llegado a durar más de ocho meses, matando miles de organismos vivos en la tierra, cuando se riega rápidamente queda seco el suelo, como si no absorbiese el agua Los ciclos productivos se alteran.
  • El uso y abuso de agroquímicos envenena nuestra Madre Tierra de Yucatán, porque mata todos los microorganismos buenos, y nos afecta muchísimo porque comemos alimentos envenenados. Muchos campesinos en Yucatán usan fertilizantes químicos en sus milpas, como el 18-46-00 que viene en los paquetes de los programas de gobierno. No existe una política pública que obligue a las empresas que venden agroquímicos a recuperar esos envases. Muchas familias, para no desyerbar, rocían herbicidas dentro de la población, perjudicando a sus vecinos.
  • Nos preocupa la contaminación del agua en nuestros territorios. Se hacen muchos pozos pluviales, contaminando así las aguas subterráneas, y muchas veces se usan los antiguos pozos para sumideros. Hay huellas de contaminación incluso en los cenotes y no hay una política gubernamental efectiva para defenderlos y castigar a quienes los contaminen. La lucha reciente del pueblo de Homún contra una empresa de producción industrial de cerdos revela que no hay disposición del gobierno para poner un alto a la contaminación de nuestras aguas.
  • Vemos con rabia cómo nos van despojando poco a poco de nuestros territorios por la llegada de empresas inmobiliarias, de energía eólica, de siembra de transgénicos, etc. El ejido, en lugar de defender el territorio del pueblo, se ha hecho cómplice con ventas desmedidas. Estamos preocupados por el anuncio del establecimiento de parques eólicos en nuestro estado; no nos han informado ni nos han preguntado qué pensamos del uso de nuestros territorios. Como pueblo originario tenemos derecho a ser consultados. Muchas de estas acciones favorecidas por el gobierno están provocando la fragmentación de nuestros pueblos.
  • Sufrimos también el problema de la basura, que se acumula y quema en los basureros de nuestros pueblos. Reconocemos también que muchos de nosotros quemamos basura y llantas y usamos el plástico PET para encender nuestro fogón. Agravamos el cambio climático cuando abusamos del transporte que usa gasolina: los permisos para mototaxis se incrementan en exceso.
  • Constatamos la existencia de políticas que provocan la destrucción de nuestros manglares, sacrificando la naturaleza para construir hoteles de lujo y olvidando el deber de justicia que tenemos para las siguientes generaciones humanas y para con todas las especies.

La tradición de nuestros abuelos y abuelas y la espiritualidad que hemos heredado como pueblo maya, nos anima a respetar a la Madre Tierra, que es un ser vivo y no una simple mercancía. Por eso, ya desde tiempos antiguos, tenemos prácticas respetuosas con el medio ambiente. Desde esta tradición de nuestros antepasados, que queremos honrar y actualizar, damos las siguientes:

PROPUESTAS

  • Hagamos prácticas agroecológicas. Hagamos producción intensiva de cultivos aprovechando mejor los espacios de tierra. Difundamos la agricultura ecológica. Queremos que los campesinos siembren policultivos. Que hagan milpa asociada, porque ese es el futuro de los pueblos. Urge cambiar nuestras costumbres de cultivo que dañan el medio ambiente y a nuestras familias.
  • Preocupémonos por la salud de nuestros suelos. La tierra necesita nutrirse para darnos un alimento sano. ¡Conservemos los árboles nativos! Aprovechemos el estiércol de nuestros animales para elaborar composta. Fijemos nitrógeno en el suelo sembrando mucuna y humus de lombrices.
  • Dejemos de usar agroquímicos y detergentes contaminantes. Usemos menos insecticidas y recurramos a alternativas biológicas. Usemos detergentes que sean biodegradables.
  • Utilicemos cada vez menos plástico y utensilios desechables, que terminan en nuestros mares contaminándolos. Caminemos más y usemos bicicletas y triciclos para nuestro transporte.
  • Difundamos la convicción de oponernos a los agroquímicos.
  • Trabajemos para invitar a los hijos/as y a las nuevas generaciones a la agricultura sana, porque de ella depende la producción de nuestros alimentos.

¡La Madre Tierra está viva! ¡Ella es nuestro prójimo: tratémosla como quisiéramos que ella nos trate!

HACEMOS LOS SIGUIENTES COMPROMISOS Y EXIGENCIAS:

  1. Contra del uso de agrotóxicos. Nosotros fertilizamos la tierra: utilizando microorganismos, con composta y lombricomposta, sembrando mucuna y frijol terciopelo fijadores de nitrógeno. ¡Los agrotóxicos envenenan a la Madre Tierra!
  2. Comprometidos con la reforestación. No cortaremos ningún árbol sin haber sembrado al menos dos para sustituirlo. Un planeta con muchos árboles, es un planeta con vida para todas las especies.
  3. Somos campesinos y campesinas y estamos orgullosos de serlo. De nuestro trabajo depende en gran parte la alimentación de todas las personas que habitan este planeta. Por eso proclamamos que nuestro trabajo merece respeto y apoyo.
  4. Seguiremos usando técnicas agroecológicas para mejorar la producción y mantener a la tierra sana: cosechamos gas metano y lo usamos en nuestras cocinas, cuidamos las abejas nativas que garantizan la polinización, usamos las excretas de los animales para la composta y queremos que estas técnicas se propaguen.
  5. Queremos heredar estos conocimientos que hemos recibido de nuestros abuelos y abuelas y que hemos acrecentado con nuestro esfuerzo a las próximas generaciones. Exigimos que nuestros hijos puedan aprender a cultivar la tierra desde pequeños, sin que nos acusen de explotación infantil.
  6. La contaminación es responsabilidad de todos. Reconocemos que también nosotros contaminamos. Nos comprometemos a cuidar mejor el reciclaje de nuestra basura y exigimos plantas de tratamiento para residuos en nuestros municipios.
  7. La soberanía alimentaria que perseguimos no consiste solamente en producir mejor y más sanamente, sino también en regular nuestro consumo. Nos comprometemos a cuidar lo que comemos y a no favorecer el consumo de productos chatarra y refrescos que son pura azúcar.
  8. Queremos continuar con nuestros procesos de organización. Hijos e hijas del pueblo maya, sabemos que solamente unidos y organizados con gente de otros pueblos mayas, podemos enfrentar las amenazas a nuestras tierras y territorios.

Hacemos un llamado a las autoridades del estado y de nuestros municipios para que dejen de promover agrotóxicos; a las instituciones de educación en todos los niveles les pedimos mayor cercanía a nuestras necesidades; a todos los y las campesinas que en la península trabajan y producen desde la agroecología les exhortamos a seguir luchando. Finalmente queremos decir que nos duele el dolor de tantos hermanos y hermanas que están viviendo momentos difíciles en varios estados del país. Exigimos al gobierno, en sus diversos niveles, cumpla con su responsabilidad de vigilar la calidad de las obras de construcción que se realizan y deje de otorgar permisos de construcción en lugares no adecuados para el establecimiento de viviendas.

Maní Yucatán

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