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Sacerdocio Inc. por Raúl Olmos

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El establecimiento de una estructura financiera offshore en Bermudas e Islas Vírgenes, entre 1992 y 1994, coincide con la expansión del imperio educativo de los Legionarios

Redacción / Raúl Olmos / Mexicanos contra la Corrupción.- Durante dos décadas, Marcial Maciel y sus colaboradores más cercanos tuvieron en los paraísos fiscales de Bermudas e Islas Vírgenes una estructura financiera a través de la cual fluían recursos de la Legión de Cristo, revela la investigación global ‘Paradise Papers’.

 

Rectores y directivos de su red de Universidades –que obtienen ingresos de 300 millones de dólares al año- tenían las firmas autorizadas para el manejo del dinero. Ese esquema secreto se desmanteló cuando el Vaticano intervino la congregación religiosa.

 

Además de Bermudas e Islas Vírgenes, la Legión de Cristo ha creado una extensa estructura en otros paraísos fiscales, entre ellos Panamá, isla de Jersey, Suiza, Luxemburgo, Holanda y Liechtenstein. En los archivos de la empresa Appleby aparecen dos sacerdotes y tres laicos que han fungido como rectores o directivos de la red de universidades que la Legión estableció en seis países, según revelan expedientes consultados por miembros del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) como parte del proyecto ‘Los Papeles del Paraíso’ o ‘Paradise Papers’.

 

Entre la información publicada aparece, Eduardo Albor Villanueva, otro empresario mexicano que apoya en el financiamiento de las actividades de la Legión de Cristo, en particular como Presidente del Patronato para la construcción de la Basílica de Santa María del Mar, en un predio de 10 mil metros cuadrados ubicado en lo que se llama Malecón Cancún, frente a la laguna Nichupté.

 

MARCIAL MACIEL, EL GRAN CAPO DE LA MAFIA DEL LAVADO

 

“Querido padre Maciel”, escribió afectuoso el Papa Juan Pablo II el 15 de noviembre de 1994 a quien en aquellos días era su cercano colaborador.

 

Marcial Maciel Degollado, fundador de la Legión de Cristo –una de las congregaciones religiosas más acaudaladas-, estaba a once días de cumplir el 50 aniversario de haber sido ordenado sacerdote, y su amigo el Papa se anticipó a felicitarlo, en una carta en la que exaltó el trabajo pastoral y educativo que el sacerdote realizaba con niños y jóvenes. Lo llamó guía eficaz de la juventud.

 

Paradójicamente, por aquellos años las acusaciones contra Maciel se multiplicaban por parte de víctimas que en su niñez y juventud habían sido abusadas sexualmente en su paso por los seminarios de la Legión.

 

“Con ocasión de sus Bodas de Oro Sacerdotales, me uno espiritualmente a Usted en tan solemne celebración para dar cumplidas gracias al Padre celestial, de quien desciende todo don perfecto”, le escribió el Papa a Maciel en la misiva remitida desde el Vaticano aquel 15 de noviembre de 1994.

 

A los tres días de tan emotivo mensaje del líder del mundo católico, Marcial Maciel estableció en el paraíso fiscal de Bermudas –de la mano de Appleby- la sociedad “International Volunteer Services”, que le daría facilidades para llevar los millonarios ingresos de su imperio educativo sin pagar impuestos. En Bermudas, la tasa a las sociedades o empresas es de 0% sobre captación y dividendos, y los fideicomisos también están exentos.

 

La cuenta por la que fluía el dinero fue abierta en el Citibank, y era manejada por rectores y administradores de la red de universidades de la Legión, una estructura educativa tan poderosa económicamente como el mismo Vaticano.

 

Los ingresos anuales de la red de universidades Anáhuac superan actualmente los 300 millones de dólares, de acuerdo con estados financieros obtenidos para esta investigación, una cantidad similar al presupuesto de la sede de la Iglesia Católica.

 

En 1994 Maciel vivía en la cúspide. Además de gozar del apoyo y simpatía del Papa, estaba en expansión su imperio educativo, para lo cual requería tejer una estructura financiera sólida.

 

“Eran días de celebración”, recuerda el sacerdote legionario Pablo Pérez Guajardo, quien colaboró como asistente de Maciel en Roma y fue testigo de las operaciones financieras que ordenaba a sus súbditos.

 

En noviembre de 1994 –recuerda el padre Pérez- hubo festejos por los 50 años de sacerdocio de Maciel en el Vaticano, en su tierra natal Cotija y en la Universidad Anáhuac (la principal fuente de ingresos de la Legión). Pero la mayor ceremonia en su honor fue en el Palacio de los Deportes, un recinto ubicado en la capital de México con capacidad para 20 mil personas, donde el nuncio del Vaticano en México, Girolamo Prigione, realizó una ordenación de 57 sacerdotes, ante la mirada satisfecha de Maciel.

 

En la carta que el Papa le envió por aquellos días, dibujó el tamaño del imperio educativo que Maciel había logrado crear hasta esa fecha: el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum y el Colegio Maria Mater Ecclesiae, en Roma, y decenas de escuelas y seminarios en 16 países de los cinco continentes.

 

La sociedad secreta en el paraíso

 

“International Volunteer Services” –la sociedad offshore creada en 1994 en Bermudas- era parte de una estructura financiera más amplia diseñada con el auxilio del despacho legal y fiscal Appleby en la que participaban como operadores algunos de los colaboradores más próximos a Maciel, entre sacerdotes, laicos consagrados y rectores de las universidades vinculadas a la congregación religiosa, según revelan expedientes consultados por miembros del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) como parte del proyecto ‘Los Papeles del Paraíso’ o ‘Paradise Papers’.

 

El 28 de julio de 1992, el jerarca de la Legión de Cristo había establecido, también en Bermudas, ‘The Society for Better Education’ la cual, junto con “International Volunteer Services”, alimentaba de recursos al fondo fiduciario Ecyph Limited, afincado en las Islas Vírgenes Británicas.

 

Entre el reservado grupo que tenía acceso a estas sociedades estaban Luis Garza Medina, integrante de la acaudalada familia mexicana fundadora de Grupo Alfa; Álvaro Corcuera, quien sucedió a Maciel en la dirección general de la Legión, Evaristo Sada Derby, quien durante una década fue el secretario de la congregación y Anthony Bannon, director de la Legión en Norteamérica.

 

El investigador Fernando González, el primero en tener acceso al Archivo Secreto del Vaticano para investigar a Marcial Maciel, asegura que esos hombres pertenecían al círculo rojo del fundador de los Legionarios, lo que explica que los haya elegido para representar sus intereses.

 

“Era el círculo que lo protegía económicamente y que lo protegía de todo”.

 

El dinero que pasaba por esa estructura financiera era controlado por Maciel. Era un esquema secreto, que sólo conocía su círculo íntimo. Cuando se crearon estas sociedades, México y Bermudas no contaban con acuerdos de intercambio de información fiscal.

 

“Maciel nunca tuvo escrúpulos de nada y menos por el manejo del dinero. Era el ejemplo perfecto del hombre que confía en el dinero como dios verdadero”, hizo notar el doctor José Barba, uno de los ex legionarios que fue víctima de Maciel y quien con sus denuncias logró la intervención del Vaticano.

 

Barba advirtió que por las fechas en que se abrieron las compañías en paraísos fiscales, es probable que parte del dinero haya sido para proteger a la familia de Maciel.

 

“En 1992 (cuando se abrió la primera empresa en Bermudas) los hijos de Maciel con diversas mujeres eran aún pequeños. Mientras su vejez avanza, quiere dejarles alguna herencia”.

 

El control de Maciel

 

Desde que el Papa Juan Pablo II autorizó en junio de 1983 las constituciones de la Legión de Cristo, se estableció un riguroso centralismo de las finanzas de la congregación religiosa. Es decir, todo el flujo de capital era controlado por el director general desde la sede de Los Legionarios en Roma. Lo anterior se confirma en los documentos recibidos por el diario alemán “Süddeutsche Zeitung”.

 

En los registros de Appleby, el domicilio de la red financiera establecida en Bermudas e Islas Vírgenes es Vía Aurelia 677, en Roma, donde está la Vicaría General de los legionarios, y quienes tenían el control eran el propio Marcial Maciel y su equipo de colaboradores más cercano.

 

En los protocolos de administración aprobados por Maciel antes de ser obligado a retirarse del sacerdocio, cada cuenta debía tener la firma mancomunada de mínimo tres personas, excepto las que manejaba él, quien podía tener manejo libre de los recursos. Esa disposición incluso la dio en las cuentas que transferían fondos al Banco Vaticano. Para garantizar un manejo discrecional del dinero, las cuentas eran controladas por las personas de más confianza de Maciel.

 

Así, por ejemplo, en una cuenta del Citibank en Nueva York a nombre de la sociedad International Volunteers Services –perteneciente a la red financiera de Bermudas-- las firmas autorizadas eran las de tres personas fieles a Maciel.

 

Una de ellas era el sacerdote español Jesús Quirce Andrés, un personaje cercano al poder político, quien fungió como rector de la Universidad Anáhuac y ofició en 2012 la boda religiosa de Juan Cristóbal Salinas, hijo del ex presidente de México Carlos Salinas de Gortari.

 

Los dos restantes eran los laicos consagrados Mario Olivieri Sangiacomo, miembro del equipo de directores de la Universidad Interamericana de Desarrollo (UNID) y de la Universidad Europea de Roma, y Javier Vargas Díez Barroso, exrector de la Universidad Anáhuac del Sur y actual director de la red de colegios Mano Amiga.

 

En las últimas dos semanas, periodistas que colaboran en la investigación ‘Paradise Papers’ buscaron a Quirce, Olivieri y Vargas a través de la Legión de Cristo, para preguntarles sobre su papel en la estructura financiera offshore de la congregación, y no hubo respuestas. Olivieri fue más claro: en un recado, “agradeció mucho” la oportunidad de hablar con la prensa, pero añadió que “en estos momentos no tiene la intención de hacerlo”.

 

También se solicitó una entrevista a la Legión en Roma, pero fue negada.

 

Ingresos millonarios

 

El establecimiento de una estructura financiera offshore en Bermudas e Islas Vírgenes, entre 1992 y 1994, coincide con la expansión del imperio educativo de los Legionarios (desde preescolar hasta post grados), que actualmente representa ingresos superiores a los 600 millones de dólares al año por concepto de colegiaturas, cobro por servicios y donativos, de acuerdo con los reportes financieros de instituciones ligadas a la congregación, obtenidas para esta investigación.

Alrededor de la mitad de esos fondos corresponden a la red de universidades.

 

En aquellos días, Marcial Maciel era una persona influyente en el Vaticano. En 1991, un año antes de haber creado su primera empresa en Bermudas, Juan Pablo II lo había nombrado miembro de la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, encargado de analizar la formación de nuevos sacerdotes; el mismo Papa lo designó en 1992 integrante de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y en 1994 consultor permanente de la Congregación para el Clero, órgano del Vaticano responsable de supervisar todos los asuntos relacionados con los ministros religiosos.

 

En el ínter entre la creación de su primera y su segunda sociedad en Bermudas, Maciel y sus súbditos Legionarios expandieron su red educativa en tres países: en agosto de 1993 iniciaron la expansión de la Universidad Anáhuac a otros puntos de México, con una sede en Xalapa; al mes siguiente fundaron en Madrid, España, la Universidad Francisco de Vitoria, y en octubre del mismo año el Vaticano –a través de la Congregación para la Educación Religiosa- erigió en Roma, Italia, el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum.

 

Aquel fue el año que marcó la mayor expansión del imperio educativo de la congregación, que actualmente atiende a 166 mil estudiantes en México, Argentina, Filipinas, Venezuela, Colombia, Brasil, Chile, Italia, España, Estados Unidos, Suiza e Irlanda, de los cuales 78 mil (equivalente al 47%) son de nivel universitario.

 

En los archivos de Appleby aparecen dos sacerdotes y tres laicos que han fungido como rectores o directivos de la red de universidades que la Legión estableció en seis países.

 

En la red financiera de Bermudas han participado el padre Jesús Quirce Andrés, vicepresidente de la red Anáhuac; Charles Sikorsky, Presidente del Institute for the Psychological Sciences, una institución académica controlada por los legionarios en Virginia, que es parte de la Universidad de la Divina Misericordia (Divine Mercy University); Cristian Nazer, rector de la Universidad Finis Terrae en Chile; Javier Vargas Díez-Barroso, ex rector de la Anáhuac del sur y Mario Olivieri Sangiacomo, directivo de la UNID.

 

En conjunto la red de universidades legionarias tienen ingresos anuales por 300 millones de dólares, según detallan en sus estados financieros, los cuales fueron obtenidos para esta investigación.

LEA EL REPORTAJE COMPLETO EN:

https://contralacorrupcion.mx/web/paradisepapers/legionarios/index.html

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