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República de las Bananas

Cholul ya no aguanta el transporte público decadente por Eduardo Lliteras Sentíes

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Un policía grabó y fotografió a los participantes de la reunión con su celular, en una práctica recurrente por parte del personal de la Secretaría de Seguridad Pública

Redacción.- En Cholul, el mal transporte, se ha convertido en uno de los principales sociales que impiden el desarrollo de la comunidad, perjudicando económicamente a las familias de la comisaría que para llegar a Mérida se encuentran con colas de varias cuadras y para regresar desde el centro lo mismo, empleando horas en los viajes.

 El mal servicio, el decrépito y peligroso estado de las 10 unidades que cubren la ruta concesionada hace 30 años a la empresa Géminis S.A. de C.V. a través de un monopolio intocable por parte de la Dirección de Transporte del Gobierno del Estado ha generado un malestar social que las autoridades hacen como que no escuchan.

Sin embargo, a través de un comité vecinal se han entregado cartas al gobernador, Rolando Zapata Bello y al director del transporte, Humberto Hevia Jiménez, exponiendo la problemática.

En dicha carta le piden al gobernador y al director del transporte que “intervengan para que se autorice que otra empresa de camiones pueda prestar el servicio de transporte público o en su caso, el del servicio colectivo de combis, toda vez que el servicio de transporte que presta a esta comunidad la empresa Géminis no es suficiente, además de ser muy deficiente en cuanto a su operatividad, horario y atención a usuarios”.

Aseveran en la carta entregada en Palacio de Gobierno (y con sello de recibida el pasado 21 de noviembre por la Oficialía de Partes de la Secretaría de Administración y Finanzas) que “en múltiples ocasiones hemos acudido ante esa empresa  camionera para manifestar estas anomalías que nos causan un grave perjuicio a nuestra economía familiar ya que muchos de nosotros no llegamos a tiempo a nuestros centros de trabajo de donde obtenemos el sustento de nuestras familias o somos estudiantes que por no llegar a tiempo tenemos graves problemas en las instituciones a donde nos dirigimos que en el futuro tendrá graves consecuencias irreversibles; sin embargo los representantes de esa empresa solo nos dan evasivas”.

Asimismo, citan al licenciado Manuel Ávila Monforte, de la empresa Géminis, “quien siempre nos dice que mejorarán o que pondrán más camiones, después de cada junta solo mejora una semana o dos cuanto mucho y además nos solicita que realicemos el trabajo de sus checadores ya que nos pide que estemos verificando hora de entrada y salida de los camiones cuando en realidad esta es responsabilidad de ellos, no de nosotros, además de que no podemos abandonar nuestro trabajo o escuela para hacerlo”.

Insisten en la misiva enviada a Rolando Zapata y Humberto Hevia que “debido al aumento de nuestra población hay demasiada demanda para el uso del transporte público con dirección a la ciudad de Mérida, por lo que una sola empresa camionera como es el caso de Géminis, no es suficiente para prestar dicho servicio, (por lo que) es necesario que se autorice que otras empresas o en su caso el del servicio colectivo de combis (del FUTV, Frente Único de Trabajadores del Volante) preste ese servicio además de la (ruta que) ya existe, o en todo caso, por la gran necesidad que tenemos de ese servicio nos veremos necesitados de tomar acciones para que realmente se den cuenta que tenemos esa necesidad”.


LOS VECINOS APRENDEN A ORGANIZARSE Y LOS VIGILAN

 

La segunda reunión de vecinos de Cholul a la que asisto –entre vítores de los vecinos por la presencia de al menos un periodista- inicia con la llegada de un oficial de la Secretaría de Seguridad Pública que se acercó al comisario de Cholul, Jorge Isauro Kú Cimé, para preguntarle de qué era la reunión y por cuál motivo unos 40 vecinos se reunían en la comisaría, no fuera a ser una revuelta contra la autoridad surgida, dicen, de la Revolución de 1911, apenas conmemorada. El oficial –quien cuando ha sido requerido por los vecinos por motivos de la inseguridad no se aparece- inclusive grabó y fotografió a los participantes de la reunión con su celular, en una práctica recurrente por parte del personal de la Secretaría de Seguridad Pública, que hemos constatado en ocasiones de manifestaciones o plantones, por ejemplo, ante Palacio de Gobierno.

Práctica propia de un estado policíaco en la que inclusive hemos visto participando a elementos de la policía municipal de Mérida, por cierto.

La realidad es que Cholul, agobiado por el cuello de botella en que se ha convertido la Vieja Carretera y el periférico de Mérida –frontera de alto riesgo para los peatones y ciclistas procedentes de la comisaría- está pagando las consecuencias de la total falta de planeación de la movilidad urbana y de voluntad política para afrontar éste complejo problema que ha sido dejado en manos de los particulares para que lo resuelvan por sí mismos: comprándose un auto, el que puede, o utilizando una bicicleta, para circular entre el peligro extremo de la calles de Mérida.

Al transporte público que cubre la ruta a Cholul se le mete el agua cuando llueve. No le funciona el aire acondicionado, convirtiéndose en un sauna para los usuarios. Pero es además inoperante, por las dimensiones de los autobuses dentro de la comisaría con el tráfico actual –por ejemplo, se necesitaría unidades más pequeñas y modernas con circularan con mayor frecuencia-.

En respuesta a esta problemática que avanza sin remedio acudieron a una de las reuniones en días recientes en Cholul un grupo de funcionarios estatales de bajo nivel de la Dirección de Transporte, quienes no sólo llegaron tarde, sino con cierto de aire de desparpajo y altanería, sin que faltaran los regaños a los ciudadanos, “culpables” de exigir un transporte digno y eficiente.

Ese día, casi un centenar personas esperaron a los funcionarios que llegaron en auto, obviamente, con retraso, con aires de fastidio, de altanería, sin un cuaderno siquiera para tomar nota de lo que decían los vecinos. De Humberto Hevia, ni sus luces.

La realidad es que la relación de la población con la empresa Géminis está podrida. Los vecinos no quieren más a dicha empresa, y la empresa responde prestando el mismo mal servicio y sus conductores tratando mal a la población que no los quiere. Ese es el resultado de un matrimonio forzado de 30 años.

Los ciudadanos han dicho claramente que no quieren más que dicha empresa siga proveyendo el servicio en la comisaría.

Han afirmado que ya han tenido suficiente de reuniones estériles con funcionarios que nada más vienen, defienden a la empresa Géminis y luego les dan vuelta para que todo siga igual.

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