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República de las Bananas

De bolitas mágicas y otros oráculos yucatecos por Eduardo Lliteras Sentíes

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Tampoco veo humo blanco por todos lados, tema que ya se volvió muletilla y lugar común por aquello de la réplica de la Sixtina en Mérida, ni papables en cada buzo de la Semarnat

No presumo de tener bolita mágica –ni de predecir el futuro, ni mucho menos, cual pitia u oráculo- como tampoco de tener orejas en los conciliábulos del poder o de deambular por los pasillos y en las antecámaras donde negocian y se ponen de acuerdo los que mandan, con los rostros del gobierno, en Yucatán. Ese baile de máscaras lo he visto en otros carnavales, como testigo mudo e interesado, pero también aquí, y claro, en otras latitudes.

Tampoco veo humo blanco por todos lados, tema que ya se volvió muletilla y lugar común por aquello de la “réplica de la Sixtina” en Mérida, ni papables en cada buzo de la Semarnat o funcionario “amigo”.

Creo que Rolando Zapata Bello ha jugado, a fondo, a ser gobernador, y a mantener los hilos del poder en sus manos, hasta el último momento, poniendo a sudar a quienes se creían “con derecho” a la silla y a muchos otros que tuvieron sueños guajiros multiplicando los boletines. El gobernador los dejó hacer, sentir que podían jugar, en el patio de Palacio, mientras tomaba decisiones sobre el destino económico del estado con quienes auténticamente mandan: los poderes económicos nacionales e internacionales, empresarios locales y de fuera, inversionistas, el Consulado de Trump y otros cónsules representantes plenipotenciarios de los intereses globales que someten a la humanidad y son correas de trasmisión de la miseria para muchos y fortuna de pocos, de una élite y de los allegados de la globalización.

Por ello, quizá, dijimos días antes del supuesto sumit capitalino de los contendientes, que la carta evidente para suceder a Rolando era Mauricio.

El ahora ex secretario de la Sedesol ha demostrado, fehacientemente, que no sólo será un hombre leal sino que garantizará plena continuidad al proyecto transexenal iniciado por la ex gobernadora Ivonne Ortega Pacheco y continuado por Rolando Zapata Bello sin mayores cambios, a pesar de quienes quieren ver diferencias donde no las hay, porque simplemente no existen.

Me queda muy claro que, por carácter, y como hombre curtido en los dos últimos sexenios, Sahuí Rivero fue visto como el más indicado.

A Jorge Carlos Ramírez Marín lo necesitan más en la Capital, por sus dotes y cualidades de tribuno, que en un estado cuyo peso económico y político en el desconcierto de la República Mexicana, es ínfimo, sin demérito, en lo absoluto, de su belleza y patrimonio cultural extraordinarios, muy amado, sin lugar a dudas, por los funcionarios federales que nos ven como un fin de semana folklórico.

Me queda claro que no se veían razones para que el presidente no escuchara, ni dejara decidir, a un gobernador que, en los términos de quienes administran éste desastrado país, conduce sin sobresaltos a su estado, con “buenas cuentas” en términos de crecimiento económico y seguridad.

A veces, y es lógico que así ocurra aunque hay que saber ver más allá, tendemos a creer que somos el ombligo del mundo, y que el planeta entero está pendiente de Mérida y sus alrededores. Pero no es así.

No cabe duda de que a algunos les interesa el sol de estas latitudes en invierno, lo que queda de las playas peninsulares, los grandes centros ceremoniales convertidos ahora en coto privado de divos locales, y los deliciosos panuchos. Pero de allí a creernos que lo que discurre en el planeta pasa por el Palacio de la 61, es únicamente fruto del exceso de calor y humedad. Nada más.

Entiendo la cautela con la que se mueve, en estos momentos, el pre candidato del PRI a la gubernatura. Así debe hacerlo, y lo está haciendo, demostrando que la elección fue la correcta. Hasta ahora.

Eso que echan de menos algunos, que querían el boato –para ser invitados de inmediato al banquete, cuyos lugares se recortarán aún más-, la fiesta y la cohetería estallando en los cielos de Yucatán por la elección de Mauricio, no entienden nada. Sería indebido, en estos momentos, para el partido en el gobierno, para el gobernador y su sucesor, tirar la casa por la ventana. La sociedad se los reprobaría, de inmediato. Y a la cautela lógica que exigen los tiempos de la transmisión del poder que ha iniciado, se añade un posible contendiente que no debe ser menospreciado para nada: Mauricio Vila.

Los números, están cerrados, entre los dos Mauricios, así lo hacen ver las encuestas, máxime, si tomamos en cuenta que en esta ocasión sí parece que habrá un tercer contendiente en discordia auténticamente: Morena con Rogerio Castro al frente.

Este factor, exige más sigilo, a la cautela natural, en estos momentos. Ya que del plato, a la boca, se puede caer la sopa. Y Morena puede arrancar, en la elección a la gubernatura, una cantidad de votos que decida el fiel de la balanza, el año próximo.

Por mientras, Rolando sigue conservando las riendas. Ese es el secreto del poder, mantener a todos ignorantes de lo que se quiere auténticamente, salvo de lo que deben saber, para servir a tus propósitos.

Y claro, la tarea de Mauricio Sahuí, no cabe duda, será dejarnos ver quién es, más allá de Ivonne y Rolando, presentar a quienes le podrían acompañar en un hipotético gabinete y futuro gobierno. Demostrarnos qué clase de gobernador será, en algún momento del próximo sexenio, más allá de su madrina y padrino políticos. 

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