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Sismo, tsunami y alertas por Eduardo Lliteras Sentíes

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Hay que agradecer a la diosa fortuna que el sismo no produjo algún daño o muerte en las costas de Yucatán o en el interior del estado, ya que en esta materia estamos en pañales

Marta Góngora, flamante secretaria general de Gobierno, tuvo su estreno estelar tras el sismo en costas de Honduras que se sintió en Yucatán así como en toda la península.

 

Hay que agradecer a la diosa fortuna que el sismo no produjo algún daño o muerte en las costas de Yucatán o en el interior del estado, ya que en esta materia estamos en pañales, por no decir, que al vaivén de las olas. Ya se sabe, en Yucatán no pasa nada, y en cualquier caso, para eso está el Escudo Yucatán, dirá alguno.

 

En efecto. Una hora después de que el temblor sacudió al Caribe entorno a las 20.59 horas, en reunión del Comité de Emergencias del Consejo Estatal de Protección Civil, Marta Góngora, pidió a la población “ante la cancelación de alerta (de tsunami emitida por el Centro de Tsunamis de EE. UU el día de ayer) “mantener la calma y evitar difundir información falsa o sin sustento para evitar generar pánico”.

 

¿A qué información “falsa” se habrá referido la funcionaria? ¿O a quiénes?

 

Dichas afirmaciones fueron replicadas en la cuenta de Twitter de Protección Civil del Gobierno del Estado, la que inclusive amplificó dicho mensaje con una foto en la que afirmaba: “evita difundir rumores, sigue a @PcSegob”.

 

Esa foto fue publicada por la misma cuenta de la Secretaría de Gobernación en Twitter, la que sí publicó el aviso del Sismológico Nacional en tiempo real, tras el sismo, en el que se informaba sobre el terremoto en costas de Honduras. Lo que no hizo Protección Civil estatal, por cierto.

 

Cabría señalar que quizá, ante la falta de información oficial, oportuna, el vacío puede llenarse con especulaciones o rumores infundados. Por eso y para eso existen los canales oficiales. Tan es así que, por ejemplo, en el vecino estado de Quintana Roo, de inmediato, en tiempo real, hubo respuesta oficial a través de las cuentas oficiales en redes sociales del gobierno de ese Estado y del mismo gobernador, Carlos Joaquín, quien de inmediato se comunicó con la población vía Twitter y redes sociales para informar sobre lo que estaba sucediendo.

 

En cambio, en Yucatán, el primer mensaje a través de la cuenta del gobierno del estado en Twitter tuvo lugar una hora después de que había sido reportado por agencias especializadas en materia sísmica.

 

El mensaje decía: “El Gobierno del Estado activa los protocolos de monitoreo de Protección Civil por el sismo ocurrido en Honduras. Hasta el momento no se reportan daños ni afectaciones. Los mantendremos informados”. Era una hora después, de que se registró el sismo y las primeras alertas oficiales que recorrieron el globo.

 

En la cuenta del gobernador Rolando Zapata Bello, no apareció ningún mensaje sobre el sismo y la posterior alerta de tsunami que incluyó a Progreso y a la costa yucateca emitida en Estados Unidos y que posteriormente fue cancelada.

 

También llamó la atención la ausencia del gobernador del Estado en la reunión encabezada por Marta Góngora. Algunos señalaron que no se encontraba en el estado en esos momentos.

 

Cabe señalar que no sería la primera vez que hay retardo en la reacción oficial en materia de prevención de desastres.

 

¿A qué me refiero? Por ejemplo, al derrumbe en la calle 60 del año pasado en el que murieron varios obreros. Como se recordará, el titular de Protección Civil del Gobierno del Estado dio por concluidas las labores de “rescate” cuando todavía yacía bajo los escombros una víctima. 12 horas después, y ante los reclamos de los familiares a quienes no se atendió de inmediato, se encontró el cadáver de otro obrero sepultado bajo los escombros.

 

En estos temas, como es de Perogrullo, se trata de prevenir, para no lamentar después. De informar oportunamente, para evitar infundios o informaciones equívocas y erróneas. Eso ha faltado.

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