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República de las Bananas

Al factor Huacho se suma Sofía por Eduardo Lliteras Sentíes

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Sofía Castro Romero, la ex diputada panista que renunció a su partido en plena sesión del Congreso del Estado en 2015, negocia con el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) para pasarse a las filas de Andrés Manuel López Obrador.

Madre, yo al oro me humillo,

 Él es mi amante y mi amado,

 Pues de puro enamorado

 Anda continuo amarillo.

 Que pues doblón o sencillo

 Hace todo cuanto quiero,

 Poderoso caballero

 Es don Dinero.

 Francisco de Quevedo

Sofía Castro Romero, la ex diputada panista que renunció a su partido en plena sesión del Congreso del Estado en 2015, negocia con el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) para pasarse a las filas de Andrés Manuel López Obrador.

 

Esta información pudimos confirmarla en la Ciudad de México, que es donde se llevan a cabo estas negociaciones, ya que la dirigencia local del partido Morena ha sido completamente relegada de estos acuerdos que se tradujeron en la salida del panista Huacho Díaz Mena en días pasados, y que ahora suponen la suma de la ex panista, caballo de Troya en la estrategia del PRI para bajar votos al panismo.

 

La también empresaria –propietaria de los restaurantes “italianos” Il Piattino y de las tiendas Hello Kitty- está negociando con las cúpulas del partido en la Capital de la República, como sucedió con Huacho Díaz.

 

La interrogante aún es si será la candidata de Morena por la Ciudad de Mérida, haciendo a un lado –como ocurrió con el “candidato” a la gobernatura, Rogerio Castro- al actual “candidato” por Mérida, el entusiasta empresario Fernando Xacur García.

 

La ex diputada quien dejó el panismo molesta con las imposiciones de las cúpulas de su partido como sucedió con Ana Rosa Payán y ahora con Joaquín Díaz Mena (al menos de dientes para fuera, ya que se ventilan versiones inconfesables), es conocida también por las fructíferas relaciones de su familia con el sector de la construcción. Es decir, contratistas de obra pública del gobierno estatal y federal, como el Congreso de Yucatán, donde Morena ha jugado un papel particularmente crítico del gobierno rolandista. Hasta ahora.

 

Estos enroques de último momento acordados por Morena, fruto también de la posible cancelación de los registros como candidatos “independientes” de Sofía Castro y del ex director del Rastro Municipal, Santiago Alamilla –los que aún buscarán defenderse ante el Instituto de Procedimientos Electorales de Participación Ciudadana de Yucatán- no cabe duda que ponen en jaque al PAN, y a sus candidatos en el estado y en Mérida. Es decir, el ganón es el PRI, que ya huele la sangre de la victoria del enemigo en la arena, en particular en el estado, ya que en Mérida, Víctor Caballero Durán, se arrastra pegado a la lona, hasta ahora.

 

Pero en el “war room” de Caballero, formado por gurús importados y millennials iluminados, hay quienes brincan celebrando las alianzas de Morena, con personajes de la política local del panismo “resentido”.

 

Evidentemente no se pueden soslayar los crasos errores políticos –la responsabilidad- de la dirigencia estatal, empezando por Raúl Paz Alonso –como ya lo dijimos reiteradamente, a quien calificamos de ser el caballo de Troya del priismo- sino del mismo Ricardo Anaya y de los candidatos Vila y Barrera. Esto sin olvidar que según versiones a Huacho le ofrecieron hasta la pluri al Senado, en los numerosos intentos por evitar la fractura. Lo que abona a la especulación de otros intereses en la pugna.

 

Han puesto en bandeja de plata al PRI, lo que ya en el pasado el priismo ha operado con éxito: la fractura panista, como sucedió en el 2007 con Ivonne Ortega Pacheco, cuando brotó la división del panismo con la salida de Ana Rosa Payán, quien ahora, coyuntaralmente, vuelve a ser “aliada”.

 

La pregunta es si el divide et impera romano en Yucatán, ya aplicado en el pasado, se traducirá en la esperada victoria priista en el estado y en Mérida. O si Huacho y Sofía se pueden convertir en un boomerang. O en un Frankenstein, que anilique a sus creadores.

 

Para algunos, en la tierra de Carrillo Puerto puede desatarse un vendaval, un llano en llamas Obradorista. Que tateme a tirios y troyanos. Sin que falten quienes señalan el malestar en la tropa morenista, la que aparece dividida entre quienes ven la necesidad de las alianzas para defender el voto presidencial del intento de fraude cierto y los que tuercen la nariz por la entrada de “arribistas” de última hora.

 

A pesar de quienes celebran, anticipadamente, la moneda aún está en el aire. Pero los puntos a favor del PRI, hasta ahora, sólo se consolidarán si la reacción de los candidatos panistas es la predecible. Ante la crisis, se necesitan salidas impensadas. E impensables por los egos.

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