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República de las Bananas

De Los Pinos a la Chaya Maya y el Country Club por Eduardo Lliteras Sentíes

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VISITAS

“Ayer, tras una muy agradable visita de trabajo a Mérida, fuimos a comer a La Chaya Maya, restaurante galardonado y uno de los más tradicionales de comida yucateca. ¡Muchas gracias por el cálido recibimiento!” dice el perfil en Facebook del presidente Enrique Peña Nieto en un vídeo en el que además de “selfies” con un ramillete de mujeres yucatecas amnésicas –que pedían a gritos una foto con el “guapo” mandatario, como si no hubieran pasado casi 6 años de uno de los peores sexenios y presidentes de la historia mexicana- aparece entrando al famoso restaurante ubicado en la calle 57 seguido a sus espaldas por el sonriente gobernador de Yucatán, Rolando Zapata Bello. Quien no se pierde las visitas a la heladería Colón, a la Chaya Maya o al Country Club del mandatario o candidato Meade.

No podía ser de otra manera, ya que las inauguraciones y los eventos protocolarios dan hambre, y mucha; abren el apetito a cualquiera, y más a quienes gobiernan, sobre todo teniendo en cuenta lo mucho que se esfuerzan por el bienestar de todos los mexicanos y yucatecos. A fin de cuentas, el buen esfuerzo, debe tener su buena recompensa. No cabe duda.

En el vídeo citado, el presidente saluda al personal, a los camareros, a la cajera, inclusive a los cocineros con un confianzudo “mucho gusto, jóvenes, muchas gracias”, y después se le ve sentado en una mesa, siempre seguido por el gobernador –quien tiene todo el tiempo del mundo para acompañarlo- ya que entre mordiscos a la cochinita y al salbute se tomaron decisiones trascendentales para el futuro de los yucatecos. Y seguramente para el mismo presidente, en la recta final de su mandato. Al igual que Rolando Zapata, quien dicen, se enfilaría a presidir el PRI nacional, en la difícil cuesta arriba por la reconquista nacional del poder.

Afuera, eso sí, esperaba la inacabable escolta de camionetas negras Surburban blindadas con placas con la leyenda “México” rotulada sobre la bandera tricolor. Todo el centro era tremendo caos, por las calles cerradas al tráfico “para seguridad del presidente”. Mientras Mérida se preparaba en esos mismos instantes para la llegada del muy probable próximo mandatario: ya saben quién. Es decir, la ciudad era un hervidero, con el candidato Anaya enfilándose a Mejorada acompañado por Renán Barrera Concha, para su cierre de campaña por la capital yucateca.

Horas antes la policía municipal había sido sustituida por policías de la Secretaría de Seguridad Pública que mantenían detenidos a los autos y sus conductores mal humorados a la espera de que pasaran las quince camionetas negras, ambulancia, patrullas y demás vehículos que siguen a Peña Nieto como si se tratara del presidente de los Estados Unidos.

Tras la comida, el presidente cruzó la calle rodeado, como todo el tiempo, además del sonriente gobernador yucateco, por sus guaruras, auténticos roperos con cara de muy malos amigos. En Santa Lucía saludó a más mexicanos amnésicos e inclusive tendió, muy democráticamente, la mano a un niño de Chiapas que cargaba su caja para bolear zapatos: “adiós joven, mucho gusto hijo, que estés muy bien”, le dijo. Que el próximo presidente vea qué hace por ti, porque yo no pude, ni quise, habrá pensado.

Según nos comentan las orejas siempre bien situadas en puntos estratégicos, además de esta visita muy bien organizada con tanta gente yucateca muy calurosa, el presidente habría hecho otra escala –una más de sus ya numerosas a lo largo del actual sexenio- al Country Club, donde inclusive, aseguran los chismosos aluxes, habría pernoctado acompañado por el gobernador yucateco.

Además del golf, EPN tendría en dicho lugar una nueva morada, en construcción, dicen los orejudos amigos, aunque esto aún no se confirma, pero suena interesante.

Es decir, ante la debacle priista en el país, la pérdida apabullante de gobernaturas y claro, de la presidencia, Yucatán es visto como un baluarte desde el cual poder construir el retorno a Los Pinos, comiendo cochinita desde la Chaya Maya o helado desde la Heladería Colón. En pocas palabras, desde el único Estado que el PRI se dispone a no entregar a la oposición, haiga sido como haiga sido.

La casa del próximo e inminente ex presidente sería un regalito de Emilio Gamboa y Emilio Díaz, aseguran las orejas, pero de esto no hay confirmación, hasta ahora.

De hecho, además de EPN, son varios los secretarios o ex secretarios del actual gabinete presidencial que van y vienen seguido a Yucatán: Osorio Chong –por cuestiones familiares- y Ruíz Esparza, cuya hija, precisamente, vive en Mérida, con la Picuda Gómez (Víctor Gómez).

Es decir, Mérida es el nuevo santuario, al parecer, de muchos priistas de alcurnia, los que repartirían su tiempo entre Atlacomulco y Mérida.


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