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República de las Bananas

La CFE ha decidido iniciar una guerra contra los ciudadanos yucatecos por Eduardo Lliteras Sentíes

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La Comisión Federal de Electricidad (CFE) sigue aplicando aumentos estratosféricos a la ciudadanía yucateca con total impunidad y sin que haya autoridad que pueda poner freno a los abusos, mal servicio y recibos con 200, 300 o 1000 por ciento de incremento, por citar algunos casos que hemos podido constatar.

 

De forma generalizada al cierre del año, la ciudadanía se encontró con recibos no sólo entregados con retardo –con fecha de corte vencida- sino con aumentos que son un golpe demoledor para el bolsillo del ciudadano promedio.

 

Estamos ante una estrategia aplicada con dolo y ventaja por la CFE, ya que al entregar recibos con fechas de corte vencidas, obliga a los ciudadanos a pagar ya que pende la amenaza de corte del servicio en cualquier momento.

 

Acudí a la oficina de la CFE de Conkal, una diminuta oficina atendida por una sola persona muy mañosa y con un único cajero para pagar que rechaza –como la mayoría de los cajeros de la CFE- los billetes de 500 pesos.

 

Las 20 personas que en ese momento se encontraban iban a lo mismo: a pedir aclaración de los aumentos de 100, 200 por ciento o más aplicados por la CFE por el cobro del último bimestre antes del cierre del año.

 

La señora N de Chicxulub –donde no hay oficina de la CFE- señala que antes pagaba promedio 70 pesos y que de repente le llegó por 400 pesos. Pero a ella le fue bien, porque a una conocida le llegó por 11 mil pesos, y a pesar de que la señora argumentó que nunca había pagado tal cantidad de electricidad en su vida, no le quedó de otra, más que pagar lo que exigían los de la CFE, con mensualidades.

 

Un comerciante nos comenta que tuvo que cerrar su local en una población de Yucatán porque nada más de electricidad el cobro bimestral eran 5 mil pesos. Entre el pago de la luz y la renta, se le iba todo el dinero, por lo que decidió cerrar, señaló.

 

Al darme cuenta de que el problema es generalizado comencé a preguntar y descubrí que mi problema, un recibo con aumento inopinado de 300 por ciento, no era la excepción, sino la regla, en Yucatán.

 

Personas con aires acondicionados y muros electrificados, que pagaban 2000 pesos, se encontraron con recibos de 8000, en la privada Margaritas de Cholul, por ejemplo.

 

Pero igual sucede en el centro de Mérida, como señaló una amiga, que de pagar 1500 le llegó un recibo de 2500.

 

Cuando llega mi turno con la cajera me encuentro con una mujer avezada en responder y marear a los ciudadanos que se quejan.

 

-Se acabó la tarifa de verano, pero a usted se le habrá olvidado apagar el aire acondicionado- me dijo con total cinismo.

 

Ante mi exigencia de que revisen mi medidor digital, me advierte que tiene un costo, pero que muy probablemente debo tener un problema en mi casa: “algún cable haciendo tierra”, dice, a pesar que apenas el bimestre anterior pagué 500 pesos, mientras ahora la factura saltó a casi 2000 pesos.

 

Un diferencial enorme, justificado, según la CFE, “en que aumentó mi consumo en 1000 kilowatts”, según su dichoso medidor digital, ahora convertido en una especie de biblia, es decir, incuestionable.

 

Les digo que eso es imposible. Primero, porque en mi casa vive una persona menos, desde hace precisamente 5 meses. Por lo que el consumo disminuyó, sin lugar a dudas, porque vivimos menos en mi casa.

 

En segundo lugar, porque no he comprado un nuevo aire acondicionado, ni otro refrigerador u otro aparato electrodoméstico que justificara tal salto en el consumo.

 

Además, precisamente por la temporada más fresca, utilizo menos el aire acondicionado que de por sí casi no enciendo.

 

Pero la cerrazón de la dama es total. Y de la misma manera batea uno a uno a los resignados ciudadanos, los que después tuvimos que hacer cola para pagar el recibo. Porque nadie puede prescindir del servicio de electricidad, de lo que se vale la CFE, monopolio de nivel mundial, para imponer su ley.

 

Alguno dice, -deberíamos hacer huelga de pago-.

 

Lo miro, y le digo, sí, no cabe duda, ya es hora. En redes sociales descubro mensajes de personas enojadas, que rechazan los abusos de la CFE, con sus cobros injustificables. Un auténtico robo en descampado.

 

Hay voces que proponen realizar una marcha contra la CFE, la que además, nos perjudica con sus apagones, cortes inopinados del servicio, variaciones en el voltaje que dañan aparatos y que muy seguramente causan problemas en sus medidores digitales.

 

La CFE ha decidido iniciar una guerra contra los ciudadanos yucatecos. Está decidida a quebrantar la economía de los habitantes del Estado. A quebrar negocios.

 

Recientemente, las cámaras empresariales y el Consejo Coordinador Empresarial llamaron a un apagón para repudiar las altas tarifas al sector comercial e industrial.

 

Ahora es el momento de llamar a un apagón, a una huelga de pagos y a una marcha, contra los cobros desbocados de la CFE. Injustificables a todas luces.