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República de las Bananas

Los súper delegados, congelados por Eduardo Lliteras Sentíes

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Impresiona las dimensiones de las estructuras federales en Mérida. Faraónicas, cerradas y vigiladas por policías privados durante el gobierno peñista para que ningún ciudadano ingresara, menos aún los periodistas no gratos al régimen, a las oficinas de tantos funcionarios habituados a moverse en las sombras.

Por primera vez en mucho tiempo entré a las instalaciones de la Conagua en avenida Zamná en Mérida, tras franquear la barda perimetral coronada por gruesos barrotes de metal.

En el estacionamiento a simple vista se veían numerosos vehículos oficiales, algunos francamente decadentes, pero que me hicieron pensar en el uso y abuso de los recursos oficiales, de tantos vehículos, por parte del personal y directivos. Al menos hasta ahora, lo que se espera, obviamente, se acabe con el nuevo gobierno federal.

En el lugar ya estaban algunos de los delegados –los que se suponía deberían dejar el cargo pero que todo indica seguirán en sus oficinas por tiempo indeterminado- y otros que fueron llegando. Así, fueron apareciendo los delegados de la Conafor, Conanp, Conagua, Profepa, entre otros. Algunos vestían su uniforme de la dependencia, alguno más guayabera. El delegado de la Profepa, andaba muy atildado, con pantalón de vestir impecable y elegante camisa.

La secretaria de la Semarnat, Josefa González Blanco, hizo su aparición posteriormente para el corte de listón de su oficina, acompañada por Huacho Díaz Mena (el coordinador estatal) y la secretaria general de Gobierno, María Fritz Sierra. Vestida con sencillez, con su blusa bordada de flores, después se sentó pacientemente a escuchar a la inacabable mesa de funcionarios federales peñistas que muy rara vez fueron vistos afuera de sus oficinas durante los últimos 6 años y que en realidad nunca se sometieron a algún escrutinio público. Cada intervención estuvo intercalada por maravillosas definiciones sobre temas ambientales, para adornar de flores y palabras, la mesa de los funcionarios “ecologistas”.

Todos tomaron la palabra antes de la secretaria y se extendieron hablando de las supuestas bondades de su gestión, de lo “bien” que cuidaron el medio ambiente, de lo extraordinario que fue su desempeño y el del gobierno federal que se fue. Un auténtico “informe de resultados” que se alargó ante la sonriente paciencia de la secretaria Josefa González, quien al final tomó la palabra para agradecer sucintamente el recibimiento en Mérida y la suerte de llegar a trabajar a una de las ciudades más habitables del país. Al menos, todavía.

Claro, dio certidumbre a los trabajadores y a los numerosos burócratas, en el sentido de que no llega con el hacha de guerra en la mano, por el contrario, insistió en que no habría despidos masivos ni que se forzaría a nadie a venir a vivir a Yucatán.

Lo cierto es que la transición, de por sí larga, del fin del gobierno de Enrique Peña Nieto a la toma de posesión del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, aún se alargará más. Lo que queda, obviamente de 2018, y no se sabe cuántos meses de 2019, para que dejen su cargo los delegados, como José Lafontaine de Profepa, quien presumió cero rezago en su dependencia, y quien lanzó la embestida institucional y política contra los cenoteros de Homún que se opusieron a la granja porcícola. Tema del que dijo no sabe nada, luego de que las oficinas centrales de la Semarnat atrajeran el caso, ante el claro tufo de represalia y uso abusivo de sus funciones.

Por el momento, los supuestos súper delegados, se encuentran semi paralizados. No tienen recursos, y no se sabe con exactitud con cuánto contarán ni qué nombramientos podrán realizar, ya que se ve muy estrecho el margen que les dará el presupuesto 2019.

Gran parte de enero, por lo menos, sino es que también febrero y marzo se les irá en continuar con la organización de sus equipos de trabajo, ya que por ahora el nuevo gobierno federal ha estado trabajando en el levantamiento de padrones de los que serían beneficiarios de los nuevos programas sociales.

Lo cierto es que el proyecto de mayor impacto en Yucatán será, sin lugar a dudas, el tren maya. También en Campeche, pero allá inició formalmente la extracción petrolera con el presidente AMLO, lo que deberá dar nuevo impulso a la contraída economía campechana tras la aprobación de la reforma energética peñista.

Por lo pronto, también a nivel del gobierno estatal se espera que el arranque efectivo sea a partir del próximo año, debido a que el gobierno de Rolando dejó descobijado el último trimestre del año, con toda la mala leche ya que como han señalado funcionarios estatales de la nueva administración, los rolandistas gastaron durante 2018 más dinero del que les correspondía, lo que derivó en un faltante por cerca de mil 900 millones de pesos en el presupuesto para el último trimestre del año.