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República de las Bananas

Collateral murder, la censura y Assange por Eduardo Lliteras Sentíes

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-Listo

-Adelante, ¡fuego!

-¡Sigue disparando, sigue disparando!

-Disparando

-Disparando

-Todavía vemos otros dos pájaros (personas), seguimos disparando.

En la mañana del 12 de julio de 2007, un helicóptero Apache del ejército estadounidense llamado “Crazy Horse 18” mató a 12 personas. Eran 12 civiles, incluyendo dos camarógrafos que trabajaban para la agencia británica Reuters cubriendo la criminal guerra basada en mentiras desencadenada contra ese país por el presidente George W. Bush, en alianza con el primer ministro, Tony Blair, y el presidente español, José María Aznar. Dos niños fueron heridos también en el suburbio de New Baghdad, en Bagdad, Irak. Los periodistas asesinados eran Saeed Chmagh y Namir Noor Eldeen.

El vídeo fue publicado por la organización creada por Julian Assange luego de que el entonces cabo del ejército de Estados Unidos, Chelsea Manning, lo filtrara y aún hoy puede verse en el sitio www.collateralmurde.wikileaks.org. Manning, posteriormente fue encarcelado por filtrar información clasificada del ejército y hoy vuelve a estar a en la mira del gobierno y del Pentágono junto con Assange.

EL VÍDEO DEL ASESINATO

Aunque algunos de los hombres parecían estar armados en el vídeo del helicóptero Apache, su comportamiento era relajado, dice el sitio “collateral murder” de “Wikilieaks”, en el que se especifica que los militares estadounidenses posteriormente clamaron que todos los muertos eran fuerzas insurgentes o anti iraquíes (sic). Y que estaban armados con rifles AK47, lo cual fue falso.

Claramente, en el vídeo tomado por las cámaras del helicóptero Apache que abrió fuego, se descubre que los militares “confundieron” las dos cámaras de los periodistas de Reuters con armas largas. Además había otras dos personas aparentemente armadas, pero nadie estaba disparando, y mucho menos apuntó al helicóptero estadounidense.

Por el contrario, la tripulación del “Crazy Horse 18” volvió a disparar sobre un vehículo civil que intentó rescatar a una persona que estaba tirada en el piso y que se arrastraba e intentaba desesperadamente ponerse de pie, pero no podía, ya que estaba muy mal herida. Evidentemente no suponía ninguna amenaza para nadie. Pero lo remataron con las balas calibre 35 mm., así como a los ocupantes de la camioneta, matando a casi todos los que estaban abordo. En dicho vehículo viajaban dos niños que resultaron heridos.

Ese vídeo desencadenó una grave crisis en la opinión pública estadounidense tras ser presentado a la prensa en Washington. Opinión pública a la que se le engañó a base de mentiras para justificar la destrucción y el saqueo de Irak. Y se le sigue engañando con nuevos conflictos y guerras.

Años después, The New York Times, Washington Times, la NBC, entre otros, hicieron “un mea culpa” públicamente lamentando y aceptando su actitud ante la invasión a Irak y su cobertura sobre el conflicto. Aseguraron que hicieron mal y que no lo volverían a hacer. El ahora paladín de la libertad de prensa, Jorge Ramos, también hizo lo propio, diciendo que todos los periodistas deberían pedir disculpas, cuando hubo algunos que nos resistimos a censurar la muerte de niños, mujeres y civiles o de plano la ejecución a bocajarro realizada por un marino estadunidense de un iraquí en Faluya: un hombre desarmado y tirado en el suelo.

El llamado “daño colateral” debía censurarse en nombre de la “seguridad nacional” (mecanismo inquisitorial para ocultar toda clase de abusos y mentiras gubernamentales) y así sigue sucediendo inclusive en los países aliados de Washington, como Gran Bretaña o Australia.

Pero hoy Ramos pretende dar lecciones de periodismo a los medios mexicanos. Dicta línea y dice cómo nos debemos comportar frente al nuevo presidente mexicano, mientras en Estados Unidos se opera la extradición de Julian Assange.

Como se recordará, Julian Assange fue detenido en Londres, luego de que lo entregó en días recientes el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, tras expulsarlo de la embajada donde se refugió por casi 7 años.

El Pentágono quiere encarcelar (y torturar, se advierte) a Assange por revelar sus crímenes de guerra, como el que muestra el vídeo “Collateral Murder”, además de filtrar mucho material secreto de la diplomacia estadounidense en los últimos años, incluidos actos de corrupción del presidente ecuatoriano.

No hay que olvidar, por cierto, que en los Estados Unidos, se encarcelan periodistas como Myron Farber, reportero del New York Times, que se negó a entregar sus notas a un juez, alegando el respeto debido a la confidencialidad de sus fuentes de información. Con el ex presidente Obama se buscó hacer lo mismo con el periodista James Risen también del New York Times y en 2005 un juez federal mandó a la cárcel a la periodista Judith Miller, del New York Times, por negarse a declarar ante un gran jurado en el caso de una filtración de fuentes gubernamentales que descubrieron a una espía de la CIA en 2005.


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