El primer Papa estadounidense, en su tradicional discurso de inicio de año al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede advirtió a los embajadores reunidos que la guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende, en referencia directa al multiplicarse de las agresiones militares y de la administración Trump, que acaba de invadir Venezuela para deponer y secuestrar al presidente Nicolás Maduro y apoderarse de su petróleo. El Papa Prevost, llamó en el Aula della Benedizione en el Vaticano la atención sobre “los graves peligros para la vida política que entrañan las falsas representaciones de la historia, el nacionalismo excesivo y la distorsión del ideal del líder político”. Asimismo, comentó que “vivimos en una época de profundo reajuste de los equilibrios geopolíticos y los paradigmas culturales” y cuestionó que se busque “mediante las armas afirmar el propio dominio”. También rechazó la destrucción de hospitales, viviendas y otras infraestructuras como ocurre en Gaza y cometidas por Israel
“En nuestro tiempo, la debilidad del multilateralismo es motivo de especial preocupación a nivel internacional. La diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso entre todas las partes está siendo sustituida por una diplomacia basada en la fuerza, ya sea por parte de individuos o de grupos de aliados. La guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende. Se ha roto el principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas. La paz ya no se busca como un regalo y como un bien deseable en sí mismo, o como una búsqueda de «la instauración de un orden querido por Dios, que comporta una justicia más perfecta entre los hombres». [4] En cambio, se busca mediante las armas como condición para afirmar el propio dominio. Esto compromete gravemente el estado de derecho, que es la base de toda convivencia civil pacífica”.
El Papa León IVX dijo que “quisiera llamar especialmente la atención sobre la importancia del derecho internacional humanitario. Su cumplimiento no puede depender de las circunstancias ni de intereses militares y estratégicos. El derecho humanitario, además de garantizar un mínimo de humanidad durante los estragos de la guerra, es un compromiso que han contraído los Estados. Dicho derecho debe prevalecer siempre sobre las ambiciones de los beligerantes, con el fin de mitigar los efectos devastadores de la guerra y con vistas a la reconstrucción. No podemos ignorar que la destrucción de hospitales, infraestructuras energéticas, viviendas y lugares esenciales para la vida cotidiana constituye una grave violación del derecho internacional humanitario. La Santa Sede reitera firmemente su condena de involucrar a los civiles en operaciones militares, de cualquier manera. Asimismo, espera que la comunidad internacional recuerde que la protección del principio de la inviolabilidad de la dignidad humana y la santidad de la vida siempre cuenta más que cualquier mero interés nacional.
Del mismo modo, añadió el Papa Prevost, “vemos esto en Tierra Santa, donde, a pesar de la tregua anunciada en octubre, la población civil sigue sufriendo una grave crisis humanitaria, que se suma al sufrimiento ya experimentado. La Santa Sede está especialmente atenta a cualquier iniciativa diplomática que busque garantizar a los palestinos de la Franja de Gaza un futuro de paz duradera y justicia en su propia tierra, así como a todo el pueblo palestino y a todo el pueblo israelí. En particular, la solución de dos Estados sigue siendo la perspectiva institucional para satisfacer las legítimas aspiraciones de ambos pueblos, pero lamentablemente se ha producido un aumento de la violencia en Cisjordania contra la población civil palestina, que tiene derecho a vivir en paz en su propia tierra”.
“El aumento de las tensiones en el mar Caribe y a lo largo de la costa pacífica americana también es motivo de profunda preocupación. Deseo renovar mi vehemente llamamiento para que se busquen soluciones políticas pacíficas a la situación actual, teniendo presente el bien común de los pueblos y no la defensa de intereses partidistas”.
E hizo hincapié en que “esto es especialmente válido para Venezuela, tras los recientes acontecimientos. Renuevo mi llamamiento para que se respete la voluntad del pueblo venezolano y se trabaje por la protección de los derechos humanos y civiles de todos y por la construcción de un futuro de estabilidad y concordia”.
Por último, cabe mencionar que en éstos días, según informes, el Vaticano estuvo entre los actores que, en los días previos a la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, negociaron un salvoconducto para el expresidente venezolano. La noticia proviene del Washington Post y no ha sido desmentida por la Santa Sede, como ya había informado recientemente el periódico episcopal, Avvenire.










