Hay malestar en la Asociación de Personal Académico de la Universidad Autónoma de Yucatán (APAUADY) ya que en vísperas de la negociación del nuevo Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) no sólo una cúpula de profesores que controlan el sindicato imponen la continuidad de sus privilegios en las aportaciones al Fondo de Pensiones (FP), sino que dejarán a las nuevas generaciones de maestros en condiciones más precarias, con jubilaciones que podrían obtenerse hasta los 70 años y con muchos menos recursos que los que tiene la casta académica dorada de la UADY. Hablamos de que la casta dorada académica de la UADY aporta menos al Fondo de Pensiones (hasta un 55 por ciento menos) a pesar de sus percepciones son 43 por ciento superiores a los otros sectores académicos jubilándose con más del 30 por ciento más. Por si fuera poco, los académicos de lujo de la UADY buscan castigar a los maestros que esperan su base con pensiones que podrían reducirse hasta un 40 por ciento respecto a las actuales pensiones de quienes detentan el control de la APAUADY.




Actualmente en la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) hay tres grupos o tres generaciones de profesores con diferentes tipos de contratos: los que fueron contratados antes de 1997 o G1, los que tuvieron su contrato entre 1997 y 2004 o G2, y los que fueron contratados posteriores al 2004 o G3.
El G1 no quiere perder ni un pelo de sus privilegios. Infolliteras pudo saber que además de ser los que tienen más antiguedad son los más reacios en ceder o renunciar a sus “privilegios”.
Claro, ellos tienen el sartén por el mango ya que son quienes están a la cabeza de APAUADY.
El G2, tiene menos privilegios que el G1, y el G3 posterior al 2004 tiene muy pocos privilegios en comparación con G1 y G2. Los G3 son los más descontentos con la propuesta actual del CCT.
Los contratados posteriormente a 2004 o G3 son los más perjudicados con ese esquema de pensiones, porque tienen que juntar y aportar más al fondo de pensiones (FP) un tipo Afore para su retiro, y los G1 son los más reacios a renunciar a sus privilegios y quienes recibirán una pensión vitalicia, y están viviendo con pensiones de “oro” con muchos privilegios.
En síntesis ese sería el conflicto actual en la firma del contrato colectivo de trabajo (CCT) que está por firmarse el 26 de marzo, entre los G1 y G2.
El G1 es el que tiene mayores prestaciones como el subsidio al ISR, la universidad se los regresa y la Federación (SEP) ha dicho que no es posible financiar el ISR con el presupuesto general, este es uno de los problemas de fondo. Además que el G1 no quiere aportar más al fondo de pensiones (FP). Así que el problema central es que el G1 que no quiere ceder “sus derechos o privilegios” y son quienes están a la cabeza de APAUADY.
















