El Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, voló a ver el papa Prevost. Quiere calmar al pontifice estadounidense tras los constantes ataques e insultos del presidente Donald Trump incluidos sus memes heréticos. La furia de la administración Trump con el Vaticano y León IV es por su desaprobación a su belicismo genocida e intención de erigirse en intérpretes del evangelio de un dios falso. Y claro, porque temen perder el voto católico en las votaciones intermedias de 2026. La grosería de Trump ha creado una profunda brecha entre Estados Unidos y el Vaticano (incluido el clero estadounidense), precisamente en el momento del pontificado del primer pontífice estadounidense. Las elecciones de mitad de mandato se presentan cada vez más inciertas para el desacertado presidente estadounidense enfrascado en una guerra con Irán que ciertamente no ha ganado y que tiene al mundo al borde de una crisis mayúscula. No menos importante son los planes de la administración Trump para Cuba. Ya lo dijo Trump: voy a tomar Cuba. Se sabe que Marco Rubio encabeza los planes y negociaciones para un cambio de régimen en la isla. Tema en el que no puede quedar excluida la iglesia católica y el papa, que históricamente han pugnado por una transición pacífica en la isla.


Sin embargo, antes de la llegada a Roma de Marco Rubio -con sus intenciones presidenciales, por cierto, como sucesor de Trump- el papa fue claro: Estamos con las "víctimas de la violencia y la guerra" y comprometido con la promoción de un "reino de justicia, amor y paz".
En efecto. El día anterior a la audiencia con Marco Rubio, León XIV insistió en aclarar el lugar de la Iglesia Católica en el mundo. Si el Secretario de Estado estadounidense viene a Roma para intentar recomponer una relación tensa por las repetidas declaraciones de Donald Trump, la más reciente su ataque a León por la guerra en Irán, se encuentra en un momento de gran ímpetu. En la audiencia general en la Plaza de San Pedro, habla de escatología; la Iglesia, dice a los fieles reunidos en la columnata de Bernini, "recorre esta historia terrenal siempre orientada hacia la meta final, que es la patria celestial".
Trump insultó al Papa León XIII, llamándolo "terrible" y "débil" por haber declarado "inaceptable" su intención de borrar la civilización iraní de la faz de la tierra, como declaró el presidente estadounidense obligando al pontífice a salir a la escena internacional para decirle que era inaceptable destruir un país entero con bombas atómicas.
Como se recordará, el papa León XIV calificó de "inaceptable" la amenaza de Trump contra el pueblo iraní. Trump escribió en su cuenta de redes sociales: "Esta noche morirá toda una civilización". "Hay cuestiones aquí, sin duda de derecho internacional, pero mucho más... una cuestión moral", dijo el pontífice al salir de su residencia en Castel Gandolfo.
El presidente estadounidense esgrime una pretensión de superioridad sobre el Papa e inclusive, según él, le debe su elección al trono sagrado, no al Colegio Cardenalicio ni al Espíritu Santo.
“Me parece un delirio…” ha dicho el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, respecto a las declaraciones de Trump y sus funcionarios: "No sé si lo que pone en riesgo la vida de las personas es el Papa León, quien desde la primera noche de su pontificado habló de una paz desarmada y conciliadora, o de la guerra... Hace unos días, el vicepresidente J.D. Vance instó al Papa a ser prudente y a estudiar un poco de teología. Ahora bien, más allá de que cada uno de nosotros deba seguir estudiando, e incluso asumiendo que ser un líder presupone el ejercicio de la virtud de la prudencia, creo que declaraciones de este tipo son ilusorias".
Semeraro rechazó categórico que el papa haya dicho que está bien que Irán tenga una bomba atómica: "El papa jamás dijo esto. Desafío a cualquiera a encontrar algo similar a lo que afirma el presidente de los Estados Unidos, no solo en las enseñanzas del papa León XIII, sino también en las de sus predecesores."








