Una persona que compró una vivienda a la inmobiliaria Capro da a conocer una serie de pruebas sobre los vicios ocultos y la mala calidad de construcción y planificación de dicha empresa constructora. La señora Fabiola Cabrera contactó a Infolliteras.com para dar conocer que Capro es una de las “constructoras más mediocres de Mérida, de lo peorsito; no cuentan con personal profesional, sus obras no las supervisa ninguna autoridad, los acabados y calidad dejan mucho que desear, dicen que sus desarrollos cuentan con agua potable y no es así, es agua de pozo, contaminada”.
Explica que “a la fecha no sé si tengo biodigestor, ni pozos de absorción, mi propiedad tiene cuarteaduras por todos lados, en el exterior no terminaron de poner la masilla, se clarean los blocks. Cuando me pase no habían calles y en cuanto las terminaron se quedaron con el terreno, de un costado de mi propiedad, convirtiéndolo en parte de las áreas comunes, ¿despojo? ¿fraude? así se las gastan”.
La señora Cabrera se suma a decenas de compradores que han hecho denuncias públicas desde el sexenio pasado y las cuales hemos publicado en Infolliteras.com.
Explica que “Capro está a cargo de 2 juniors deshonestos, a quienes en absoluto les importa la reputación de su empresa, misma de la que proyecto tras proyecto salen con escándalos, demandas ante Profeco y hartazgo de los clientes que compraron”.
Explica que “principalmente le han vendido a foráneos y una vez que entregan se desentienden, su estrategia es entregar sin terminar, hacer el proceso de las garantías cansado para que desistas y termines de arreglar tu casa por tu cuenta, no hay garantía como tal, no leen ni los manuales de como colocar un biodigestor”.
“Se caracterizan por un profundo desprecio en el trato, la indiferencia y prepotencia. Su principal objetivo es vender en preventa, una vez que firmas vivirás una pesadilla garantizada y al final es necesario gastar un buen (de dinero) a la propiedad para poder arreglar todas las deficiencias; además conforme van entregando te mantienen viviendo en un chiquero durante el tiempo que estén construyendo y colocan a la administración de Apriva para manejar a su antojo todo y entregar banquetas rotas, luminarias sin servir, plantas sembradas con todo y bolsa y un regadero de basura mientras van construyendo sin el mínimo respeto, manteniendo a los albañiles sin descansar en días inhábiles o festivos, inhumanos al más rancio estilo”.
Asimismo dice que “no entregan planos eléctricos ni hidráulicos, solo un plano arquitectónico genérico, en el que las tuberías de agua y eléctricas no coinciden; no respetan las medidas que por ley deben tener los biodigestores de la fuente de agua de abastecimiento, poniendo en peligro la salud y la vida de las personas con agua contaminada, ya que hay cero supervisión”.
También señala que “entregan menos metros de construcción de lo que ofrecen en su publicidad engañosa, en la publicidad donde me vendieron decía 210 metros, en la cédula aparecen 204.11 metros, no tienen un proyecto integral y mucho menos profesional.. todo es al hay se va”.
Además, explica que “su póliza de garantía no está apegada a Profeco ni a la nom 247. No cuentan con el contrato de adhesión a Profeco, prefieren pagar las multas, les cuesta menos”, añade.


También señala que “a más de 5 años que los primeros dieron el fondo de garantía no lo han devuelto, y la calle de acceso a las casas nuevas se inunda, pero eso si, el acceso está decorado con mármol y foquitos baratos para ver quien más cae, las calles no duraron ni dos años, ya todas rotas, las banquetas ni se diga”.
Por último, comenta que actualmente están tratando de vender casas, a través del Master Broker “Concepto”, en el que por supuesto se multiplicarán los problemas que aquí expongo y una preventa de departamentos “Distrito Country” en la que marketean una “calidad de vida” de la que no tienen idea de lo que hablan, bla bla bla para vender”.
“Me entregaron mi casa, sin terminar, supuestamente iban a arreglar las garantías, decían que iban y no regresaban, dejaban las cosas a la mitad, me robaron, me rompieron cosas y todavía tuvieron el cinismo de presentarse ante Profeco a decir que nunca solicite la reparación de mis garantías”.
“No hay luz tampoco en la privada, estamos en la oscuridad, aunque ya hay luz porque los condóminos pagamos para que se instalen luminarias”.










