Dadas las condiciones que actualmente prevalecen en el Océano Pacífico, existe un 82 por ciento de probabilidad de aparición del fenómeno de El Niño en los próximos tres días, advirtió el director general del Organismo de Cuenca Península de Yucatán de la Conagua, Roberto López González.
Reconoció que la presencia de este fenómeno natural provocaría una mayor actividad ciclónica en el Pacífico, y por ende, un decremento en el Atlántico.
Informó que para la Península de Yucatán, el pronóstico de precipitación para esta temporada es menor en comparación con otros años
“Se esperan entre siete y ocho tormentas tropicales; de tres a cinco huracanes categoría 1 o 2, y la probabilidad de uno o dos huracanes categoría 3, 4 o 5. En total, se tiene un pronóstico de entre 11 y 15 ciclones tropicales”, detalló.
La Temporada de Ciclones Tropicales previstos para el Océano Atlántico, Golfo de México y Mar Caribe iniciará el próximo 1 de junio, y terminará el 30 de noviembre.
Los especialistas del Servicio de Cambio Climático Copernicus, organismo meteorológico internacional, alertan por océanos extremadamente calientes, ya que el Pacífico se está calentando a niveles históricos, y advierten que el regreso de El Niño empujaría al planeta hacia un nuevo ciclo de calor extremo.
En el Pacífico ecuatorial comienza a mostrar señales claras del regreso de El Niño 2026, fenómeno que ocurre en un contexto particularmente delicado: los mares ya están acumulando enormes cantidades de calor debido al cambio climático, combinación podría alterar lluvias, sequías, corrientes marinas y ecosistemas completos durante los próximos meses.
El Copernicus informó que abril de 2026 registró una temperatura superficial promedio cercana a 21.08°C en los océanos fuera de las regiones polares, convirtiéndose en el segundo abril más cálido desde que existen mediciones modernas. Marzo también alcanzó cifras históricas con aproximadamente 20.97°C, muy cerca del récord absoluto observado en 2024.
Para la comunidad científica, estos datos reflejan una tendencia preocupante. Los océanos absorben cerca del 90% del exceso de calor atrapado por los gases de efecto invernadero, funcionando como una gigantesca reserva térmica del planeta. Sin embargo, ese almacenamiento tiene consecuencias visibles: olas de calor marinas más intensas, alteraciones en especies marinas y temperaturas globales cada vez más elevadas.
Aunque el término no es oficial dentro de la Organización Meteorológica Mundial, los científicos utilizan “Super El Niño” para describir eventos excepcionalmente intensos del ciclo ENSO (El Niño-Oscilación del Sur).
En estos casos, las anomalías de temperatura en el Pacífico central superan los +2°C, modificando patrones climáticos en gran parte del planeta.
Las consecuencias pueden sentirse a miles de kilómetros del océano Pacífico. En América del Sur, países como Perú y Ecuador suelen enfrentar lluvias torrenciales e inundaciones severa.
En Dzununcán, Sacalum y Mérida se reportó la presencia de un halo solar, fenómeno natural característico en las temporadas de sequía
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