Los lefebvrianos se encuentran oficialmente fuera de la Iglesia Católica. Ayer, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano —antiguamente conocido como el Santo Oficio— emitió un decreto confirmando la excomunión en la que incurrieron los seguidores del arzobispo Marcel Lefebvre al consagrar a cuatro nuevos obispos sin mandato papal en Suiza el miércoles, formalizando así el cisma. Este golpe afecta tanto a sacerdotes como a fieles laicos, a menos que se desvinculen formalmente de esta deriva tradicionalista.
Un decreto directo y sin rodeos, publicado ayer a las 9:00 a. m. en el sitio web del Vaticano, declara oficialmente que tanto el obispo que presidió el rito, Alfonso de Galarreta, como el obispo coconsagrante, Bernard Fellay —los dos últimos supervivientes de los cuatro obispos consagrados por Lefebvre que incurrieron en una excomunión inicial en 1988—, así como los cuatro obispos consagrados anteayer (Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier), han "incurrido *ipso facto* en la excomunión *latae sententiae* reservada a la Sede Apostólica" (una excomunión que entró en vigor en el mismo momento en que se produjeron las consagraciones episcopales).
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano declaró este jueves que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X se encuentra en situación de cisma y advirtió que los fieles laicos que se adhieran formalmente a la institución serán considerados cismáticos y quedarán excomulgados.
La decisión se produce después de la consagración episcopal, sin mandato pontificio, de cuatro obispos en Ecône (Suiza), celebrada este miércoles.
“Se amonesta a los clérigos y a los fieles laicos a no adherirse al cisma de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, pues incurrirían ipso facto en la pena de excomunión latae sententiae”, señala la declaración vaticana, firmada por el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el Cardenal Víctor Manuel Fernández; por el secretario para la Sección Doctrinal, Mons. Armando Matteo; y por el secretario para la Sección Disciplinar, el arzobispo John J. Kennedy.
Asimismo, el documento subraya que tanto el obispo español Alfonso de Galarreta como el suizo Bernard Fellay, ejecutores de las consagraciones episcopales sin mandato pontificio y contra la voluntad del Sumo Pontífice, realizaron “un acto de naturaleza cismática”.
Por ello, De Galarreta, Fellay, así como los sacerdotes ordenados ordenados de forma ilícita (Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier) fueron excomulgados automáticamente. Tanto De Galarreta como Fellay habían sido previamente excomulgados en 1988.
El documento fundamenta la decisión en dos disposiciones del Código de Derecho Canónico: el canon 1387 -que explicita la excomunión del obispo que consagra a alguien como obispo sin mandato pontificio, así como quien recibe dicha consagración; y el canon 1364 § 1 que dispone que el apóstata, el hereje o el cismático incurre en excomunión automática.
En este contexto, el cisma implica el rechazo de la autoridad del Romano Pontífice o la ruptura de la comunión con la Iglesia católica. La pena se produce de manera automática desde el momento en que se comete el delito canónico.
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