Un estudio de Greenpeace México identificó elevados niveles de bacterias indicadoras de contaminación fecal en muestras de agua subterránea de siete localidades de Yucatán. El estudio de Greenpeace analizó la calidad del agua en 17 pozos y cenotes de las localidades Kinchil, Sitilpech, Motul, Chocholá, Molas, Celestún y San Antonio Tedzidz. Dicho informe dice que hay degradación ambiental severa y reconoce que las causas son múltiples: “por la rápida expansión el del sector inmobiliario, agrícola industrial —incluida la avicultura—, y sobre todo la porcícola industrial, de las cuales más del 90% operan de forma ilegal, sin ninguna evaluación de su impacto ambiental”.
De las 17 muestras analizadas, 16 alcanzaron el límite superior de medición para coliformes totales y 13 registraron más de 1,800 NMP/100 ml de coliformes fecales.
Greenpeace México dijo que en colaboración con comunidades afectadas y con un laboratorio certificado independiente, analizó muestras de agua de varios pozos y cenotes en el estado de Yucatán. Una variedad de indicadores químicos y microbiológicos revelaron un mosaico complejo de contaminación orgánica severa, claramente localizada. También reconoció la organización ambientalista global que “en su conjunto, los datos de CF y EF evidencian contaminación fecal sin tratar o tratadas solo parcialmente (por ejemplo, aguas residuales o excretas de cerdos). Aunque estos resultados no pueden distinguir entre orígenes animales y humanos, confirman una contaminación sustancial con bacterias fecales potencialmente dañinas”.


En efecto, alertaron por cenotes contaminados con materia fecal en Yucatán Ambientalistas de Greenpeace detectaron contaminación en 17 puntos de agua, presuntamente relacionada con granjas porcícolas. La situación preocupa a los habitantes, quienes usan los cenotes para bañarse e incluso consumir agua. Piden la intervención de las autoridades.
El monitoreo científico de Greenpeace “comprueba un declive significativo y a largo plazo de la calidad del agua en toda la Península durante la última década (Hernández-Hernández et al., 2026). Sin embargo, el monitoreo científico por sí solo no puede determinar cuán cerca se encuentra actualmente el Gran Acuífero Maya de tales umbrales ecológicos irreversibles, y esto debería instar a los responsables políticos a adoptar un enfoque preventivo y abordar la situación actual con responsabilidad y seriedad”.
Greenpeace exigió una moratoria inmediata sobre las instalaciones de producción ganadera industrial (megagranjas): Decretar la prohibición total de nuevas instalaciones de granjas industriales o ampliaciones de las ya existentes en toda la península de Yucatán, ya que el acuífero afectado no puede soportar cargas adicionales de contaminantes.
El informe de Greenpeace confirma la contaminación fecal generalizada del agua subterránea de Yucatán: “Las pruebas microbiológicas confirmaron una contaminación fecal generalizada, con los enterococos fecales alcanzando los límites de saturación de la técnica analítica aplicada (>2400 MPN/100 ml) en múltiples sitios analizados. Los puntos críticos extremos presentaron picos coincidentes de demanda química de oxígeno (hasta 795 mg/l), fósforo total (hasta 29.1 mg/l) y patógenos fecales, lo que señala de forma directa una contaminación por excretas de origen animal y/o aguas residuales municipales. Varias muestras arrojaron concentraciones de nitrato por encima de las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las normas mexicanas, cuyo límite permisible se sitúa en 48.7mg/l NO en agua potable. Gracias al muestreo comunitario de agua y de superficies llevado a cabo en los municipios afectados, entre ellos, Kinchil, Sitilpech, Chapab, Maxcanú y Uayalceh, con el apoyo de aliados académicos (Carter et al., 2026), el rastreo de fuentes microbianas específicas del huésped permitió identificar con éxito el marcador fecal porcino (Pig-2-Bac) en algunas muestras de agua de la comunidad. Estos diversos estudios fueron realizados en comunidades mayas del municipio de Mérida y de sus alrededores, que han presentado quejas y denuncias por problemas en la calidad de su agua, daños a la salud y pérdidas en sus medios de vida, por más de 10 años”.










