El corrupto presidente de extrema derecha de Paraguay, Santiago Peña, aliado incondicional de la actual administración estadounidense encabezada por el presidente Donald Trump, supervisó la creación de un banco digital llamado Ueno Bank; su gobierno lo promocionó intensamente. Dos tercios de los paraguayos usaron el banco. Más de 3 millones de personas (el 60% de la población adulta de Paraguay) han perdido el acceso a su dinero. A sus cuentas bancarias. A sus pensiones. El dinero fue congelado y es inaccesible. La crisis bancaria en Paraguay ha provocado una convulsión histórica y social que mantiene en vilo al país sudamericano y que provocó la renuncia del presidente de extrema derecha de la República, Santiago Peña, en medio del colapso de Ueno Bank, la sexta entidad financiera más grande del país. Las protestas callejeras de los habitantes que han perdido todos sus ahorros, sus pensiones, todo su dinero, mantiene al país en un estado de extrema tensión política y económica debido al masivo impacto social de la quiebra. Según se sabe ahora, el Banco Central del Paraguay (BCP) intervino la entidad tras detectar que su índice de solvencia cayó por debajo del 50% del mínimo legal exigido. La quiebra se debió a la concesión masiva de créditos de alto riesgo sin garantías suficientes a empresas vinculadas a su propio grupo controlador, el Grupo Vázquez, préstamos que finalmente no fueron devueltos.
Ahora se sabe que el banco otorgó muchos préstamos fraudulentos y probablemente es insolvente. Cuando este escándalo fue expuesto, el banco congeló el acceso a los fondos de los clientes, paralizando la economía del país.
El presidente del Banco Central Socio de Ueno Bank y ocho ejecutivos de alto nivel, incluido el fundador están siendo detenidos. La gente ha tomado a las calles para exigir que le devuelvan el dinero. El Ueno Bank era una entidad de fuerte base digital que comenzó a operar como banco en diciembre de 2023. Logró una expansión agresiva acumulando 2.9 millones de clientes (en un país de aproximadamente 6 a 7 millones de habitantes) y depósitos por valor de 2,800 millones de dólares.
El descontento social creció de forma masiva al revelarse que el banco custodiaba cerca de 355 a 380 millones de dólares en fondos del Instituto de Previsión Social (IPS), comprometiendo los fondos de pensiones y salud de los jubilados y trabajadores estatales.
La desesperación se apoderó del Paraguay tras la intervención del Banco Central que congeló el Ueno Bank, dejando a casi la mitad de la población sin acceso al dinero de la noche a la mañana. Imágenes de personas llorando en las calles y llamando ladrón al presidente Santiago Peña se viralizaron en redes sociales. El presidente de extrema derecha del Paraguay.
El sistema de jubilaciones público/privado también se ve afectado. El Estado —gestionado por el presidente de extrema derecha— había delegado la administración de 850 millones de dólares de fondos públicos a Ueno Bank, de los cuales 355 millones para las pensiones de jubilación. 32.000 jubilados recibían directamente su pensión de este banco.
El presidente Peña él mismo fue accionista del banco Ueno y participó en su ascenso a nivel nacional. Al día siguiente de su llegada al poder en 2023, nombró a la cabeza del Banco Central a su amigo y exdirector de Ueno, Carlos Carvallo Spalding.











