El gobierno de Estados Unidos presiona al gobierno del Líbano para que devuelva una bomba arrojada sobre la capital Beirut que no explotó.
Se trata de una de las bombas guiadas de precisión GBU-39B más avanzadas de Estados Unidos pero que no detonó en Beirut. Según informes, Estados Unidos está instando al Líbano a devolver la munición sin explotar, por temor a que la tecnología pueda caer en manos de Rusia o Irán.
Dicho tipo de bomba fue utilizada en el asesinato del jefe militar de Hezbolá. ‘El problema podría convertirse en una crisis’, dicen los gringos.








