Eduardo Lliteras Sentíes .- La ilegal y criminal guerra contra Irán desatada por Estados Unidos e Israel, en medio de una nueva ronda de negociaciones en la que el gobierno iraní había aceptado nuevas limitaciones para su programa de energía nuclear con fines civiles, suma más de un mes. Y no se ve cercano el fin del conflicto que ha sido impulsado y cabildeado en las últimas décadas por el actual primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en su sueño de expansión territorial sionista y de la construcción del Gran Israel (del río Nilo al rio Éufrates, al menos) y de la imposición de su hegemonía a nivel regional y global.
La posibilidad de una intervención estadounidense de tierra, “botas en el suelo”, augura un alargamiento del conflicto que, según los mismos personeros del régimen estadounidense, podría durar aún semanas, arrastrados por los intereses del gobierno israelí. Mientras tanto, a diario mueren civiles en todos los países de la región, sometidos a una brutal guerra de desgaste. Se calcula que al menos 6 millones de personas han resultado desplazadas no sólo en Irán, sino en el Líbano -donde un millón de libaneses han tenido que abandonar sus hogares, los que están siendo demolidos sistemáticamente por el IDF- y en Gaza.
En el caso de Israel decenas o cientos de miles han abandonado el país, mientras los bombardeos iraníes continúan causando bajas y destrucción de infraestructura, en retaliación por los bombardeos israelíes y estadounidenses sobre las ciudades e infraestructura civil de Irán. Israel está sistemáticamente censurando vídeos e información sobre los daños, como parte de su estrategia de guerra.
Asimismo, hospitales, escuelas y periodistas han sido el objetivo de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel en Irán y el Líbano, al igual que en Gaza.
Por ejemplo. La muerte de médicos en Líbano, ha sido documentada por WHO, por la Organización Mundial de la Salud, registrando en los últimos días 51 profesionales de la salud asesinados en bombardeos contra hospitales y otras infraestructuras médicas. Esto no es un error, sino una clara estrategia también aplicada en Gaza y claro, en Irán, con justificaciones espurias. Matar médicos, destruir hospitales, justo cuando los heridos se multiplican por los bombardeos indiscriminados sobre la población civil, sobre sus viviendas, es una estrategia criminal de Israel.
Respecto a la evolución del conflicto, es importante destacar el ingreso de los chiítas Hutíes de Yemen, parte del llamado “eje de resistencia”, contra Israel y Occidente: cierra la pinza a la navegación marítima en Asia occidental con el bloqueo del estrecho de Bab el-Mandeb (que significa «Puerta de las Lamentaciones»), paso estratégico que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico en la península arábiga. Su cierre se sumaría al actual bloqueo del estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico (Irán deja pasar embarcaciones y petroleros únicamente de ciertos países como China, India), con lo que el régimen iraní busca estrangular a la economía global como parte de su estrategia para defenderse de la agresión conjunta de Tel Aviv y Washington, encareciendo el precio del barril del petróleo, el que podría romper la barrera de los 200 dólares por barril o más, colapsando la economía global.
El impacto en la economía mundial, de no ponerse un alto al actual conflicto militar, se advierte, será devastador, con consecuencias profundas y graves en las naciones alrededor del planeta, en los niveles de vida de sus habitantes. Hablamos no sólo de un brutal incremento de precio de muchas mercancías, sino de los alimentos en particular, por el aumento de los precios del diésel -en México el litro ya está prácticamente en 30 pesos por litro- y del gas, así como por la escasez y aumento de precio de los fertilizantes.
El costo de la guerra también está pasando su factura a Washington, cuyo gobierno propuso el mayor presupuesto militar de su historia y que hoy paradójicamente se encuentra enfrentando un conflicto asimétrico y pidiendo más dinero para la actual guerra. La falta de carísimos misiles defensivos para enfrentar los ataques iraníes dotados de miles de drones a bajo costo, expone otra vulnerabilidad estadounidense.
A esto hay que añadir las acusaciones contra la administración Trump de medrar con las declaraciones sobre el conflicto con Irán para inflar o desplomar la bolsa, beneficiando a inversores cercanos al presidente.
Operaciones por valor de cerca de 580 millones de dólares en futuros de petróleo y bolsa se registraron en Wall Street minutos antes de que Donald Trump sorprendiera a los mercados anunciando que aplazaba los ataques contra infraestructuras energéticas en Irán, el pasado 23 de marzo. El movimiento fue visto por analistas y expertos que lo señalaron como un acto de corrupción que medra con la guerra y la muerte de miles de personas. Hablamos de un comportamiento mafioso de quien dirige la guerra, mientras crecen las voces del riesgo de un ataque nuclear contra Irán, perpetrado por Israel ante el severo descalabro militar al que se está enfrentando.
Post Scriptum
Recientemente, el Consejo Nacional de Televisión de Chile sancionó a Telecanal por emitir la señal del canal del estado ruso Russian Today (RT) y ordenó suspender sus transmisiones por 7 días.
Paulatinamente la censura se impone también en América Latina, donde el coro sobre la guerra en Irán o Ucrania es impuesto por el Pentágono, a través de los conocidos rostros y medios, como ocurre desde la Ciudad de México.








