La periodista libanesa, Amal Khalil, recibió varias llamadas directas y mensajes a su celular, en las que el ejército israelí la amenazaba de muerte, en los últimos años. Fueron las primeras amenazas de muerte. Hay que recalcar que ella se encontraba en territorio libanés: “Recibí amenazas directas dirigidas a mí, en mi teléfono, del Mossad, de los israelíes, y me amenazaron con matarme.”
La segunda ocasión en que fue amenaza por el ejército israelí (Tsahal) además de proferir amenazas de muerte, le enviaron información personal a su celular para recalcar que tenían conocimiento de sus movimientos y asuntos personales, de forma minuciosa.
En una tercera ocasión, las amenazas llegaron a través de una llamada al periódico “Al-Akhbar”, en el que trabajaba.
Una de las llamadas del IDF (Fuerzas de Defensa de Israel) tuvo lugar al día siguiente del estallido en el Líbano de los “buscapersonas”, ataque en el que resultaron heridas miles de personas y muertas al menos unas 12, incluidos niños. El estallido de cientos de buscapersonas (pagers o beepers) se logró a través de la introducción de explosivos durante la producción de los mismos, al comprometerse la cadena de aprovisionamiento en una operación llevada a cabo por el Mossad israelí. La justificación fue atacar a los miembros de Hezbolá sin tomar en consideración que resultaran heridas o muertas personas no relacionadas directamente con la organización militar y política chiíta, que opera en el Líbano y que se bate contra la ocupación israelí en el sur del país de los Cedros. Y definida por Israel y Estados Unidos como “terrorista”.
Heidi Pett, periodista de Al Jazeera, explicó que la periodista Amal Khalil recibió amenazas de un número de WhatsApp israelí durante la última guerra, advirtiéndole que dejara de informar o abandonara Líbano “si quería que su cabeza siguiera sobre sus hombros”.
Después de las reiteradas amenazas, la periodista libanesa fue asesinada el pasado día 22 en un ataque israelí. Fue encontrada muerta tras horas de búsqueda bajo los escombros de la casa en la que se refugió. Fue en un ataque aéreo de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en la localidad de At Tiri, sur del Líbano.
Además, como suele ser costumbre del ejército israelí, sus soldados se dedicaron a disparar contra las ambulancias que intentaban llegar hasta el lugar donde se encontraba la periodista herida, retrasando su rescate. Los rescatistas contactaron al IDF y solicitaron acceso, no se les permitió, para rescatar a la periodista. Es la cuarta periodista asesinada por Israel mientras trabajaba en el terreno del sur del Líbano desde el 2 de marzo.
Descrita como “una periodista profesional, amable y dedicada”, fue perseguida por aviones del ejército israelí y atacada con varios bombardeos que primero impactaron su automóvil, luego la casa en la que se refugió, en un claro ataque dirigido contra la prensa y los periodistas en Líbano.
Un periodista estadounidense contactó al número israelí que enviaba amenazas de muerte a la periodista libanesa Amal Khalil pidiendo una explicación.
Esta fue la respuesta de los criminales israelíes: “Estos NO son personas inocentes… son periodistas afiliados a Hezbolá… deberían saber que están destinados a MORIR”.
Israel se ha dedicado a asesinar a periodistas en Gaza y en el Líbano, con la finalidad de acallar las voces que denuncian sus crímenes de guerra. Los periodistas palestinos y libaneses son etiquetados, deshumanizados, masacrados y tratados abiertamente como blancos militares legítimos.
Amal al-Khalil estaba cubriendo, pueblo por pueblo, la agresión militar cotidiana de Israel, a pesar de existir un “alto al fuego”, documentando funerales, la destrucción y el costo humano de la guerra de Israel contra el Líbano. Zeinab Faraj, reportera que viajaba con Amal, resultó herida, pero sobrevivió, y como explicó en declaraciones desde el hospital, circulaban en el sur del Líbano cuando estaba decretado el cese al fuego, y con el supuesto despliegue del ejército libanés y de los cascos azules, en la zona.
Amal era una reportera. Sin embargo, como señalan periodistas y observadores, el mensaje es claro: quien cuenta la verdad y documenta la carnicería es amenazado y ejecutado.
Israel ha matado a más periodistas que cualquier otra nación en la historia.
VIOLACIONES, OTRA FORMA DE GENOCIDIO
La degradación moral del IDF no tiene límites. Ya es un escándalo desgarrador internacional la documentación sobre las violaciones masivas y sistemáticas de palestinos perpetradas por militares israelíes. Es descrita como una forma de genocidio. Las violaciones son realizadas no sólo por soldados, sino por perros entrenados para abusar de los prisioneros en salas acondicionadas para ello. Las violaciones incluyen el uso de objetos, incluidos cuchillos. Los soldados utilizan una violencia tan brutal que muchas víctimas mueren. Las víctimas de las violaciones son no sólo hombres, sino mujeres y niños.
Hay vídeos de guardias israelíes en “Sde Teiman”, base militar israelí ubicada en el desierto del Néguev, convertida en un campo de detención durante la guerra de Gaza (iniciada en octubre de 2023) para albergar a detenidos palestinos, violando prisioneros.
Un vídeo de soldados israelíes violando brutalmente en grupo a un detenido palestino frente a una cámara en “Sde Teiman”, grabado por ellos mismos, ha circulado ampliamente en redes sociales. De hecho, los militares israelíes fueron procesados y después liberados sin cargos. E inclusive aplaudidos como héroes en programas de “Talk Show” en Israel. Los soldados dejaron a la víctima con un intestino perforado, el ano desgarrado y costillas rotas.
Asimismo, guardias en el notorio campo de tortura de Sde Teiman en Israel han admitido que sus colegas usan perros para violar a cautivos palestinos allí, según un destacado analista israelí.
El analista israelí Shaiel Ben-Ephraim confirma relatos de palestinos siendo violados y agredidos sexualmente con perros en centros de detención israelíes, citando a dos guardias con los que habló en la prisión de tortura de Sde Teiman.
Algunos han dicho que las afirmaciones de que Israel utiliza perros para abusar sexualmente de los prisioneros son libelos antisemitas. Desafortunadamente, hay una gran cantidad de pruebas. Las organizaciones que han confirmado esto incluyen B’Tselem, Euro-Mediterranean Human Rights Monitor, Palestinian Centre for Human Rights, Council on American-Islamic Relations.








