A Jenofonte, y los diez mil hoplitas que lo siguieron, les llevó más de dos años regresar a Grecia, entre sufrimientos indecibles, batallas, hambre y privaciones de todo tipo tras la victoria en la batalla de Cunaxa contra el ejército de Artajerjes II, el Gran Rey de Persia. En la paradoja, vencedores los griegos como fuerza mercenaria, pero con Ciro el joven muerto –quien los había contratado– debieron emprender la penosa retirada a su patria, tras la muerte de sus líderes durante una bacanal a la que habían sido invitados y que se convirtió en una trampa. La Anábasis, fue leída con fruición por Alejandro, llamado por el escritor y nobel italiano, Darío Fo, con mucha razón, el destructor de mundos, en un texto titulado “L’ascensione di Alessandro Magno portato in cielo da due grifoni” (“La ascensión de Alejandro Magno llevado al cielo por dos grifos”, 1998). En dicho texto, el dramaturgo italiano utiliza la farsa y la sátira, como era su costumbre y su estilo como escritor, para desmitificar al emperador y conquistador macedonio, presentándolo como un invasor destructivo, obsesionado con el poder absoluto. Así lo llegó a comentar en una ocasión en Roma, donde pude escucharlo en una charla en la que el también mimo, se mofaba del culto occidental al invasor macedonio que arrasó Persépolis –prendiéndole fuego– e innumerables ciudades y pueblos en su sed de dominio, destruyendo la vida de innumerables seres humanos, en una región del mundo que hoy vuelve a ser objeto de la ambición de otros tiranos.
En efecto. Crece la posibilidad de que el conflicto militar entre Estados Unidos e Israel (y sus aliados como los Emiratos Árabes Unidos) contra Irán, retome los bombardeos masivos. Esta es una realidad que en cualquier momento puede reanudarse, mientras el bloqueo estadounidense y secuestro de naves mercantiles y petroleras iraníes continúa, así como la guerra económica y de inteligencia contra el gobierno de los ayatolas.
Ante la evidencia de que el bloqueo naval no da los resultados esperados en el Golfo de Omán y en aguas del Índico, la tentación de acabar con Irán a través de la destrucción de infraestructura energética y militar, vuelve a ponerse sobre la mesa. Observadores señalan que las presiones para que Trump reanude los bombardeos son muy fuertes. El régimen sionista de Tel Aviv presiona al presidente estadounidense, mientras los preparativos para lanzar una nueva oleada de devastadores ataques aéreos, estarían ya casi ultimados.
Hay quienes señalan que si bien Irán siempre ha dicho que no quiere desarrollar armas nucleares -de hecho, el ayatola Ruhollah Jomeini asesinado en un bombardeo al inicio de la agresión militar de EEUU e Israel, había emitido una fatwa o prohibición para su desarrollo-, ahora tendría los incentivos para hacerlo y las posibilidades, además. Sin embargo, la amenaza de una proliferación nuclear en la zona -por ejemplo, Arabia Saudita podría obtener bombas atómicas vía Pakistán, país oficialmente miembro del club nuclear, pero también Egipto o los mismos EAU vía Israel-, es otro argumento sólido para que Teherán busque acuerdos con los países de la región para que se mantengan desnuclearizados, a pesar de que Israel posee decenas de bombas nucleares, no oficialmente, claro.
Las presiones de la crisis económica global, que no para de crecer, empuja a Trump a buscar una salida bélica al conflicto con Irán, aunque lo lleve a otra sesión de bombardeos que podría extender aún más el conflicto inclusive fuera de la región y tener repercusiones aún más graves en la economía de Estados Unidos y del mundo. Trump no puede aceptar que Irán salga vencedor del conflicto en el que él se metió arropado por el club sionista que lo controla y Benjamín Netanyahu. Y sin una perspectiva clara de que Washington e Israel logren imponerse militarmente, el objetivo final de Netanyahu parece cobrar forma: buscar destruir a Irán como nación y convertirlo en otro paria como sucedió con Libia, por ejemplo.
Al peligroso conflicto en Irán, hay que sumar la inacabable guerra contra Rusia que la OTAN lleva a cabo a través de Ucrania. En días recientes escaló el conflicto, con numerosos ataques contra Moscú. Los ataques con drones contra la capital, marcan un nuevo peldaño en el conflicto que, según observadores, obliga a Vladimir Putin a responder, ya que, de no hacerlo, las capitales europeas involucradas continuarán escalando en la creencia en que no hay respuesta rusa, a su creciente atrevimiento bélico. El riesgo a una confrontación directa militar entre la OTAN y Rusia, crece, se advierte. Es decir, ambos frentes, el de Irán y de Ucrania, parecen decantarse hacia las guerras de exterminio del oponente. Con los riesgos que ello supone en términos de una guerra nuclear. La visita de Trump a Xi, en días pasados, no obtuvo el apoyo esperado de Washington a sus intenciones militares. Eso sí, Pekín advirtió al gobierno Trump que una intervención en Taiwán tendrá una respuesta militar china, inmediata.
POST SCRIPTUM
La censura en tiempos del genocidio y el neofacismo: El caso más reciente de censura fue la del Hombre de Vitruvio en los créditos iniciales de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina. La imagen, utilizada en los créditos iniciales y emitida por la RAI (y a nivel mundial), presentaba una alteración digital de la obra maestra de Leonardo da Vinci, en la que se habían eliminado los genitales masculinos.
La imagen clásica de Leonardo, que muestra las proporciones ideales del cuerpo humano fue alterada digitalmente para ajustarse a las normas internacionales sobre desnudez. Algo que recuerda al “Braghettone” (pintor de calzones), como tildaron a Daniele di Volterra, por haber pintado calzones a los desnudos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina por órdenes del papa Paulo IV. La hipócrita censura de unos genitales incluye, claro, el continuo genocidio en Gaza y en el Líbano. Los medios occidentales callan, cómplices.









