De las poco más de 300 personas que estuvieron en contacto con el agua contaminada del lago artificial del centro comercial La Isla, 242 permanecen en vigilancia epidemiológica, sin que hasta momento se registrara un segundo caso de Meningoencefalitis Amebiana Primaria (MAP), informó el secretario de Salud en Yucatán (SSY), Miguel Alberto Alcocer Gamboa.
Indicó que el total de individuos son quienes tuvieron alguna actividad, del 4 al 15 de agosto pasado, en la academia de deportes acuáticos que ahí opera, a quienes se les realizó las respectivas pruebas, para confirmar o descartar algún posible nuevo caso de infectado por la amena comecerebro (Naegleria fowleri).
Expresó que el período de incubación de la patología es de 15 días, pero la vigilancia epidemiológica dura un mes.
Puntualizó que en todo momento se estuvo al pendiente de los síntomas iniciales de las personas expuestas al cuerpo de agua, y afortunadamente, ninguna presentó fiebre, cefalea, mareos, vómitos, o alteraciones neurológicas.
Hasta el momento, sólo hay un caso confirmado de dicha enfermedad. Dicha persona, entrenador de deportes acuáticos en dicho lago, perdió la vida a causa de esta enfermedad.
Carlos Avilés trabajaba en Fornelos, como instructor de wakeboard en el lago y perdió la vida a causa de hacer su trabajo. Hoy se confirmó que sus estudios médicos y los del agua del lago salieron positivos a la ameba, dijo su hermana Andrea.
Andrea, hermana de Carlos, ha dicho en una publicación en redes sociales “que dicha ameba, de haberse tomado los cuidados adecuados no hubiera estado ahí (en el lago de La Isla), y que pone en riesgo a todas las personas que utilizan este lago, muchos de ellos niños”.
Asimismo, ha señalado que una vez que “la noticia se hizo pública la empresa para la que trabajaba dijo estar en mantenimiento en varias ocasiones desde su clausura, e incluso negó que los sellos de la Secretaría de Salud fueran a causa de una investigación sanitaria relacionada con el agua, sabiendo perfectamente cuál era la situación real. En ningún momento se acercaron a la familia. Ni una llamada, ni una palabra de cuidado. Tampoco lo hicieron otros responsables de ese lago”.
Por último, Infolliteras ha tenido acceso a información confirmada del mal estado del agua del manto freático que consumen numerosos edificios en el norte de la ciudad y específicamente en Temozón Norte y Santa Gertrudis Copó, donde el boom inmobiliario no ha ido acompañado de sistemas adecuados para tratar el agua.
Hablamos del agua de pozo que consumen numerosos edificios de la zona ya que no existe red de agua potable y que en los últimos días ha mostrado un olor particularmente hediendo a descomposición y aguas negras, generando alarma entre los habitantes de al menos tres edificios bien identificados por Infolliteras.
Aunque esto no es nuevo, sí se acentuado quizá por la temporada de lluvias. Se saber que los pozos de la zona que antes se utilizaban en las comisarías para consumo humano ya están sin uso o cerrados. Algunos, que aún están abiertos, suelen tener mal olor.








