Los guías de turistas así como los artesanos y comerciantes de Chichen Itzá coincidieron al afirmar que se vive la temporada más baja de afluencia turística en 22 años, por lo que apenas obtienen algunos recursos para subsistir.
Asimismo, aseveraron que la situación se complica con el cierre del Parador Turístico de la zona arqueológica e imposición del Centro de Atención al Visitante (Catvi), por lo que están en espera del amparo promovido ante el Poder Judicial federal.
De acuerdo con la asociación Tu’umben k’iin, “después de 22 años trabajando dentro de Chichén Itzá, sabemos perfectamente lo que es una temporada baja, pero esto que estamos viviendo nuca lo habíamos visto”.
“Chichén Itzá está prácticamente desolado, artesanos sin ventas, guías de turistas sin trabajo y familias sin poder llevar el sustento a sus hogares”, se acotó.
Asimismo, mencionaron que “somos generaciones de generaciones trabajando en Chichén Itzá, somos gente maya aquí está nuestras raíces, y el sustento de nuestras familias. No somo gente de paso.
Denunciaron que en ningún momento hubo consulta a la comunidad maya para la puesta en funcionamiento del Catvi, y decisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia afectó a los pobladores de Pisté y poblaciones aledañas, bajo el pretexto que “todo se hizo pensando en el turista”.













