Circula vídeo en el que se observa al ex presidente priista Enrique Peña Nieto -exiliado a todo lujo en Europa- en una boda junto a un empresario israelí que dijo haberlo sobornado. En efecto. En julio de 2025, el medio israelí The Marker publicó información sobre un presunto conflicto entre dos “empresarios” israelíes, Avishai Neria y Uri Ansbacher, quienes habrían reconocido haber destinado alrededor de 25 millones de dólares en sobornos relacionados con la obtención de contratos en México. En una nota firmada por el periodista Gur Megiddo, se revelaba que Neriah y Ansbacher “agasajaron” a Peña Nieto con esos 25 millones de dólares para obtener “lucrativos contratos con su administración”.
El artículo tenía un título revelador: “Invertimos 25 millones de dólares en el presidente: El arbitraje secreto que revela cómo Avishai Neriah y Uri Ansbacher se repartieron México”.


En efecto. El ex presidente mexicano fue visto en Portofino, Italia, en una boda judía, junto a Avishai Neriah. Sí, el mismo Avishai Neriah que, según una acusación, afirmó que, junto con Uri Ansbacher, sobornaron al expresidente con 25 millones de pesos para comprar el sistema de espionaje israelí Pegasus, mismo que fue utilizado para espiar a opositores políticos, periodistas y activistas de derechos humanos en México.
Ansbacher fungió como intermediario de la compañía israelí NSO Group para vender el software espía Pegasus al gobierno de Peña Nieto, mismo que ha sido utilizado en México para espiar a periodistas, opositores y defensores de derechos humanos.
El empresario israelí Uri Emmanuel Ansbacher Bendrama operó una red global de empresas que vendió bienes y equipo de seguridad a agencias de seguridad del gobierno mexicano, incluyendo el software espía Pegasus de la compañía NSO Group.
“El acuerdo más famoso que negociaron fue la venta de Pegasus, el software fraudulento del fabricante israelí de ciberataques NSO, a varias autoridades del país”, señalaba el reportaje en The Marker, un medio especializado en negocios.
El contrato lo otorgó su administración a través de “Air Cap SA de CV”, una compañía que el SAT acaba de declarar “fantasma” y que entre 2017 y 2020 acumuló asignaciones directas por mil millones de pesos con gobiernos del PRI, incluida la venta del malware espía Pegasus; la administración de AMLO terminó de pagarle a la empresa, la mantuvo en su padrón de contratistas y le envió invitaciones para cotizar distintos servicios.












