La flora de la duna costera del norte de Yucatán corre grave riesgo por la presencia de la exótica planta parasitaria Cassytha filiformis, la que está causando instabilidad en el ecosistema, advirtieron especialistas del Campus de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
El estudio científico advierte que la especie originaria de China afecta la reproducción de plantas esenciales para contener la erosión costera, grave problema que afecta buena parte del litoral yucateco.
La investigación científica publicada en la revista Biological Invasions documentó la expansión de la planta parásita Cassytha filiformis en las dunas costeras del norte de Yucatán, donde afecta a diversas especies vegetales fundamentales para la estabilidad de estos ecosistemas.
La Cassytha filiformis es una planta trepadora hemiparásita originaria de Asia que crece principalmente en regiones tropicales. Se adhiere a otras plantas mediante estructuras especializadas que le permiten absorber agua y nutrientes, e incluso obtener productos de la fotosíntesis de sus hospederas. Esta relación puede debilitarlas y reducir su capacidad de producir flores y frutos.
De acuerdo con los resultados, cerca del 70 por ciento de las plantas parasitadas correspondió a tres arbustos: Suriana maritima, Scaevola plumieri y Tournefortia gnaphalodes. Esta última presentó la mayor proporción de parasitismo, con 76.7 por ciento de los ejemplares evaluados.
Asimismo, estas especies cumplen una función ecológica importante, pues contribuyen a fijar la arena, formar las dunas y reducir la erosión del suelo ante la movilidad del sustrato y las condiciones adversas de la costa.
El estudio, realizado por Víctor Parra-Tabla, Juan Tun-Garrido, José García-Franco y María Luisa Martínez, registró 943 individuos de esta planta a lo largo de un transecto costero de aproximadamente 250 kilómetros, con presencia sobre 15 especies vegetales.
Los investigadores señalan que su distribución se extendió considerablemente durante la última década, pese a que los registros históricos no reportaban su presencia en la costa norte yucateca durante aproximadamente 60 años.
Uno de los hallazgos más relevantes fue que los arbustos afectados produjeron considerablemente menos flores y frutos que aquellos sin la presencia de la planta parásita.
En términos generales, la producción reproductiva de las especies hospederas se redujo aproximadamente a la mitad, lo que podría comprometer la incorporación de nuevos individuos y alterar progresivamente la composición de la vegetación costera.
Los autores advierten que estos resultados representan una señal de alerta para la conservación de las dunas de Yucatán.
Sin embargo, subrayan que todavía es necesario evaluar los efectos a largo plazo sobre la supervivencia de las plantas y el funcionamiento del ecosistema, así como determinar si es necesario establecer medidas de control.
La investigación destaca la importancia de profundizar en el monitoreo de esta especie para anticipar posibles daños a uno de los sistemas naturales que protegen el litoral yucateco.
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