El presidente Trump en su laberinto. No logra salir del conflicto con Irán mientras la economía mundial y estadounidense sufre cada vez más por el alargamiento de la guerra, la incertidumbre, la escasez de petróleo y gas que ha disparado los precios, de nuevo, en los últimos días, de la energía encareciendo el costo de la vida en Estados Unidos, mientras se acerca el día del voto de las elecciones intermedias en dicho país.
La voz recurrente entre observadores y analistas internacionales es que el imperio estadounidense está muriendo en vivo y frente a nuestros ojos.
El consenso, además, es que los Estados Unidos e Israel han perdido la guerra contra Irán. No han podido imponerse a los iraníes, mientras el régimen israelí diario mata a decenas de palestinos, de los cuales un porcentaje elevado es de niños, los que son asesinados a diario, como reconoce el mismo diario israelí Haaretz.
Asimismo, la preocupación por una crisis profunda del sistema económico global no cesa de crecer mientras Trump cae diario en sus aparentes contradicciones sobre el conflicto iraní sin que descarte el uso de bombas atómicas.
El estrecho de Ormuz, el que según Trump pasará a manos estadounidenses, sigue cerrado a la navegación, a pesar de que el presidente estadounidense recalca una y otra vez que los iraníes no tienen ejército porque según él lo han destruido. La realidad es que el ejército estadounidense se encuentra al borde de un amotinamiento en varias de sus naves de guerra. Las revelaciones de que los marinos de los portaviones de la potencia se encuentran exhaustos y al borde del suicidio circularon en días pasados en particular sobre el USS Abraham Lincoln. La falta de alimentos y en general de mantenimiento al buque, al que no se le había permitido regresar a casa, ha puesto a los marinos en crisis mental insoportable.
Y mientras crecen las evidencias de que la logística de guerra del ejército estadounidense se encuentra comprometida -por la falta de municiones, misiles y capacidad de aprovisionar a sus buques de guerra desplegados para atacar a Irán—surgen señales preocupantes sobre el amplificarse del conflicto.
Israel, nación sin fronteras declaradas por sus dirigentes, no sólo presiona por despojar criminalmente a los palestinos de su territorio en Gaza, sino en el West Bank, donde las agresiones escalan día con día, con muertos, heridos, desplazados, robo y destrucción de propiedad.
Además, apenas Tel Aviv lanzó un ataque en el norte de Siria, muy cerca de la frontera con Turquía, que alcanzó la Base Aérea Abu al-Duhur en la madrugada del 18 de agosto de 2026, mientras militares turcos estaban en el lugar.
La posibilidad de que estalle un conflicto militar en territorio sirio entre Turquía e Israel es más que una posibilidad luego de que circuló información de que Ankara está moviendo blindados y otros equipos pesados hacia el interior de Siria, preparándose para una posible operación israelí contra el país, al que claro, pretende anexionar como parte de su proyecto del Gran Israel. Incluida la capital, Damasco.
De hecho el Mossad divulgó que posee información de que Turquía se está preparando para enviar armas ofensivas y defensivas a Siria, incluyendo defensas aéreas avanzadas, según el periódico israelí, Yediot Ahronoth.
El conflicto en Siria es otra pieza en el tablero regional que se encuentra en reelaboración tras la derrota estadounidense en Irán y la destrucción de sus bases militares en el Golfo Pérsico.
No casualmente en días pasados Turquía, Pakistán y Arabia Saudita dieron a conocer que conformaron una alianza militar de defensa mutua, aunque los detalles no se conocen en medio del escepticismo respecto a sus alcances que incluye las armas nucleares de Islamabad.
La realidad es que dicha alianza debe ser leída en clave anti israelí, ante el expansionismo violento de Israel y la decadencia estadounidense en la zona.
Por lo pronto, no se ve final al conflicto militar en la región sino más bien su alargamiento como señalé, fundamentalmente por las presiones del lobby sionista y del régimen israelí, el que continúa ocupando el sur del Líbano, al que ha aplicado una destrucción sistemática similar a Gaza y el asesinato de más de 4000 libaneses, la mayoría civiles y muchos de ellos niños y mujeres. Hasta ahora.
Post Scriptum
La reportera Lara Korte de Stars & Stripes, histórico diario estadounidense fundado en 1861 que cubre noticias específicas para las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, aunque opera desde el interior del Departamento de Defensa, fue despedida por el secretario de Guerra, Pete Hegseth.
“Hoy, me informaron que el Departamento de Defensa me despide por insubordinación después de que le dije a un reportero de CBS que trabajo para Stars and Stripes – no para el Pentágono, no para ninguna administración y no para ningún formulador de políticas”, escribió Lara Korte en X.
La represalia contra Lara es por haber dado a conocer la crisis abordo de los buques desplegados contra Irán Y también por haber dado a conocer lo siguiente: “Entretanto, por favor lean mi última historia sobre las dificultades que las familias militares están enfrentando en este momento. Cientos han quedado atrapados en el limbo después de evacuar Baréin y enfrentan dificultades emocionales y financieras”, explicó en un enlace sobre los 1.300 miembros de familias de la Marina de EE.UU. que fueron evacuados de Baréin al inicio de la guerra ilegal de Trump contra Irán y a quienes ahora se les dice que no pueden regresar a los Estados Unidos y deben encontrar un hogar en algún lado.








