No somos los villanos, dijo hoy en conferencia de prensa el presidente de la Coparmex (Confederación Patronal de la República Mexicana) Mérida, David Reyes Aguiar: “se ha normalizado la idea de que quien invierte y genera empleo formal es el villano; Esa narrativa está matando la inversión”.
“Voy a ser muy directo: el ánimo para invertir en Yucatán está en mínimos históricos. Registramos apenas un 17.9% de nuestros socios con intención de invertir. Es el nivel más bajo desde que tenemos registros. Significa que 8 de cada 10 empresarios yucatecos socios de Coparmex Mérida, hoy dicen: no es momento de arriesgar, no es momento de crecer, no es momento de contratar. Esto no es una percepción. Son nuestros socios, son empresas reales que hoy están posponiendo inversiones y empleos, lo que se traduce en que 8 de cada 10 fuentes de trabajo que Yucatán pudo crear, hoy estén en pausa. Es un diagnóstico. Es el termómetro de la economía real y si el termómetro marca fiebre, no hay que romper el termómetro, hay que atender la causa que en este caso es recuperar la confianza”, afirmó el empresario yucateco.
Aseguró que “nuestros socios nos dicen claramente que las condiciones para invertir se han deteriorado, siendo los tres factores que más les preocupan la incertidumbre económica, la falta de certeza jurídica y la tramitología. Es decir, no es falta de ganas, es falta de condiciones. ¿Por qué? Porque además de la incertidumbre también se ha normalizado la idea de que quien invierte y genera empleo formal es el villano. Esa narrativa está matando la inversión. Hoy, el ánimo para invertir como ya expresamos está en mínimos históricos a causa de la incertidumbre, pero otro factor que además de la incertidumbre abona a eso se debe a que continuamente se ha mandado la señal equivocada de que el que invierte, arriesga y genera empleo, es el villano. Y si al que genera el empleo lo vemos como villano, los empleos no llegan, cuando son precisamente empleos formales y bien pagados los que necesitamos, mismos que solo generan quienes invierten”.
Insistió: “Quiero detenerme en este punto. En muchos sectores de la población se ha instalado esta idea muy dañina de que el que invierte y genera empleo es el problema. Es al revés. Cuando un empresario yucateco cancela una inversión por falta de certeza, el que pierde no solo es el empresario. Pierde el joven que se queda sin su primer empleo formal; pierde la familia que se queda sin IMSS e INFONAVIT; pierde la madre de familia que no recibe prestaciones; pierde el proveedor local que no puede vender. Cada punto que cae el ánimo para invertir, son empleos formales que no se crean en Yucatán”.
“Si yo empresario no me animo a abrir mi segunda sucursal por miedo a que me cambien las reglas y porque me consideran un villano, no contrato a 10 yucatecos más y esos 10 son personas que se quedan sin chamba. Esta narrativa nos hace mucho daño: el pensar que la empresa es el adversario. El creer que todos los empresarios son ricos y millonarios, cuando en realidad el 95% de las empresas del país, así como de nuestros agremiados, son micro, pequeñas y medianas empresas que todos los días trabajan por mantenerse a flote”.








