Eduardo Lliteras Sentíes .- ¿Estamos ante una guerra inminente contra Irán o ya lo pensó mejor Donald Trump?. El movimiento de tropas y el desplazamiento de grupos de ataque naval a la región ha hecho creer a observadores y militares que estamos ante los preparativos de otro ataque contra el régimen de los Ayatolas. Algunos lo esperaban hace algunos días, otros lo ven en una semana, o dos. El retraso del ataque, todo indica, ha sido por la alta exposición militar estadounidense en la región -el riesgo de pérdidas militares severas y de soldados estadounidenses ante la respuesta iraní- por lo que el presidente Donald Trump pospuso el ataque para aumentar el poder de fuego. Queda claro que el gobierno iraní no se quedará con los brazos cruzados y que a lo largo de los últimos meses, desde el último ataque israelí contra el país persa, se ha seguido rearmando con misiles suficientes para infligir daño severo no sólo a la flota estadounidense y sus bases, sino a los países donde se ubican las mismas como los Emiratos Árabes Unidos y al mismo Israel, aunque éste último haya pretendido, falsamente, deslindarse del ataque de los Estados Unidos. La intención, clara, es decapitar al régimen de los Ayatolas y para varios observadores desmembrar al país persa alimentando las divisiones étnico religiosas para que se maten entre sí los iraníes. La guerra financiera para debilitar la economía iraní que reventó en una revuelta popular en diciembre pasado por la crisis económica -después alimentada con grupos de choques armados por agencias de inteligencias como Mossad, MI6 y la CIA y miles de muertos- era la primera parte del libreto de cambio de régimen que debería concluir con la guerra para decapitar Irán. Ya se hizo con Siria, con Libia, Irak y se sigue matando diario a los palestinos a pesar de la falsa declaratoria de cese del fuego en Gaza mientras los colonos israelíes siguen despojando de propiedades, terrenos, casas a los palestinos en Cisjordania. Algunos han señalado que los iraníes tuvieron ayuda de Moscú y Pekín para ubicar a los aparatos de Skynet de Elon Musk que se introdujeron de forma clandestina a Irán y con los que los grupos de choque recibían instrucciones de las agencias que los armaron y que los instruyeron para causar muertes y destrucción en Irán con la finalidad de sembrar el caos y decapitar al régimen. Esta operación fracasó. Ahora se espera un nuevo ataque militar estadounidense. Las repercusiones en la economía global podrían ser devastadoras. El cierre del estrecho de Ormuz y las pérdidas económicas en los países de la región, podrían ser muy graves. Y un golpe durísimo a la economía mundial.
Por otro lado, la guerra delegada en Ucrania continúa sin que los gobiernos europeos que todo lo apostaron al fin del régimen de Putin hayan logrado su propósito. Por el contrario, Europa ha resultado gravemente debilitada y cada día se ve más débil, en su economía y peso geopolítico. Los riesgos de que en cualquier momento el conflicto en Ucrania escale a una guerra abierta, no delegada, con los países europeos, es real. A pesar de la propaganda occidental, Rusia no ha colapsado -con todas las sanciones impuestas a Moscú en los más de 3 años y medio desde la invasión rusa- y por el contrario el ejército ruso se ha fortalecido mientras el acercamiento entre Rusia y China ha creado creciente preocupación en Washington.
Mientras tanto, claro, el rearme global no deja de escalar en todos los continentes, alimentado por los gobiernos y funcionarios al servicio de los lobbys y conglomerados militares. Allí está el ataque contra Francesca Albanese, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en el territorio palestino ocupado desde 1967, por parte de los secretarios de relaciones exteriores de varios países europeos encabezados por Francia. Las palabras de la Relatora fueron manipuladas. Se modificaron y falsamente se pusieron palabras en su boca que no dijo. Aquí lo que realmente dijo: El hecho de que, en lugar de detener a Israel, la mayor parte del mundo lo haya armado, le haya proporcionado excusas políticas, cobertura política y apoyo económico y financiero es un desafío. Si bien el derecho internacional ha sido atacado en su núcleo, también es cierto que nunca antes la comunidad global había reconocido los desafíos que todos enfrentamos. Nosotros, que no controlamos grandes cantidades de capital financiero, algoritmos ni armas, ahora vemos que, como humanidad, tenemos un enemigo común. El enemigo común de la humanidad es el sistema que hizo posible el genocidio en Palestina, incluyendo el capital financiero que lo financia, los algoritmos que lo ocultan y las armas que lo posibilitan.
Las acusaciones de “antisemitismo” contra Francesca Albanese, a partir de un vídeo trucado, tienen la finalidad de acabar con una de las últimas líneas de defensa de los palestinos y contra el régimen global de vigilancia, del algoritmo y del rearme global. Los palestinos siguen muriendo diario no sólo por las balas y bombas del ejército israelí, sino por hambre y enfermedades.
La Secretaria General de Aministía Internacional, Agnès Callamard, lo dijo claramente: “Es reprensible que los ministros de Austria, Chequia, Francia, Alemania e Italia hayan atacado a la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese, basándose en un vídeo deliberadamente truncado para tergiversar y malinterpretar gravemente sus mensajes, como queda claro al ver su discurso original en su totalidad”.









